La cabina adopta una orientación horizontal nítida, con dos pantallas alineadas en el mismo eje visual: un cuadro de 10,25” tras el volante y un infotainment cercano a 13”, de acceso también cómodo para el acompañante. Bajo la pantalla central, una hilera de botones dedicados agrupa clima y warning, evitando búsquedas en menús. El volante multifunción estrena islas de botones bien delimitadas y, entre la base de carga del móvil y los posavasos, aparece un dial físico para volumen, salto de pista y emisoras: mandos que se usan “a ciegas” y reducen carga cognitiva.
El lenguaje “Pure Positive” se hace tangible en los materiales y acabados. Tejidos que arropan las superficies principales y un tacto homogéneo en botones y asideros para construir una atmósfera amable, una idea reforzada por el propio equipo de diseño. Son decisiones de ergonomía y percepción de calidad que apuntan a una corrección del rumbo minimalista de la década pasada, cuando muchas marcas sacrificaron usabilidad en favor de paneles negros y superficies táctiles continuas. Todo esto lo hemos hablado ya en CarDesign.es, sobre la revolución que está habiendo en el diseño interior.
Del minimalismo al esencialismo: el gran reajuste del interior automotriz
Pantallas, botones y ese guiño a los 80
Más allá de tamaños y resolución, la novedad está en cómo se usan. Volkswagen recupera botones allí donde tiene sentido, como por ejemplo el clima, warning, volumen, y diferentes funciones del volante, y mantiene la pantalla para lo que mejor hace: visualización y configuración. El retro display activa, con un toque en el volante o desde el sistema central, vistas “a lo Golf I”: agujas, tipografías y gráficos que reinterpretan la instrumentación de los 80 sin renunciar a la precisión digital. Es el “secret sauce” que busca vínculo emocional sin entorpecer el uso diario.
Este regreso al botón bien colocado no sucede en el vacío. Desde 2025/2026, Euro NCAP evalúa con más detalle la interacción segura, incluyendo requisitos y hojas de evaluación para que funciones críticas dispongan de entradas físicas directas y estén en ubicaciones esperadas (caso del warning). Es un marco que empuja a soluciones menos “pantallocéntricas” y más esencialistas.
Software, luz y lenguaje Volkswagen
La nueva pila de software añade one-pedal driving, asistentes de aparcamiento mejorados y un Travel Assist de tercera generación que reconoce semáforos en rojo y señales de stop, ampliando el abanico de ayuda en entorno urbano. En paralelo, evoluciona la ID.Light: la franja luminosa ya no se limita a la base del parabrisas; se prolonga por las puertas delanteras para comunicar estados (navegación, carga, avisos) con un lenguaje de color y animaciones menos intrusivo que un “pop-up” en la pantalla. Es HMI al servicio de la atención del conductor.
En conjunto, el ID. Polo perfila el rumbo de la gama eléctrica asequible de Volkswagen: un compacto con sello Polo reinterpretado para la era eléctrica y una cabina que recula: menos fricción, más control táctil-físico, y un toque de cultura Volkswagen que conecta generaciones.




