En este contexto, el TGR Haas F1 Team ha desvelado la decoración del VF-26, un ejercicio de identidad que va más allá de una simple actualización estética y que refleja un nuevo posicionamiento del equipo estadounidense dentro del paddock.

La presentación se ha realizado de forma discreta, mediante renders digitales, en línea con las directrices de la categoría, que ha pedido a los equipos no mostrar aún sus coches definitivos. Este formato limita el análisis técnico, pero sitúa el foco directamente en la livery, verdadero objeto de interés en esta fase inicial. En el caso de Haas, la decoración del VF-26 supone uno de los cambios visuales más significativos en la corta historia del equipo.
Un nuevo equilibrio cromático
El rasgo más evidente del VF-26 es la clara apuesta por el blanco como color dominante. Haas reduce de forma notable la presencia del negro, que había acompañado al equipo durante varias temporadas y que ahora queda relegado a zonas muy concretas del monoplaza. Este giro cromático acerca visualmente al VF-26 a una lectura más limpia y luminosa, además de reforzar la visibilidad de los elementos gráficos principales.
El rojo continúa siendo un color estructural en la identidad del equipo, aunque su uso resulta ahora más contenido y preciso. Aparece como acento, subrayando líneas clave de la carrocería y aportando contraste sin saturar el conjunto. Este tratamiento más racional del color permite que la decoración gane en claridad y coherencia visual, algo especialmente relevante en un monoplaza concebido bajo una normativa que reduce dimensiones y superficies.

La irrupción de Toyota Gazoo Racing
El elemento que redefine por completo la lectura de la livery es la incorporación destacada de la marca Toyota Gazoo Racing. El acuerdo de title partnership entre Haas y la división deportiva de Toyota se traduce en una presencia gráfica muy visible del logotipo GR, que ocupa zonas tradicionalmente reservadas a patrocinadores principales. Destaca especialmente su ubicación en los laterales del capó motor, uno de los espacios más codiciados desde el punto de vista visual y simbólico.

La identidad de Gazoo Racing, basada en una tipografía contundente y en el uso del rojo y el negro, dialoga con la base blanca del VF-26 y contribuye a construir una narrativa visual más potente. El resultado transmite una sensación de mayor respaldo industrial y deportivo, algo que refuerza la percepción del equipo dentro de la parrilla.
Aunque el VF-26 introduce cambios evidentes, la livery no rompe por completo con el pasado. Haas mantiene una paleta reconocible para el aficionado, lo que permite conservar continuidad de marca. Sin embargo, la jerarquía de colores y logotipos sí se reordena, señalando un nuevo ciclo. En este sentido, el diseño actúa como un manifiesto visual de la etapa que se abre con la normativa 2026 y con la asociación con Toyota.

La simplificación general del esquema cromático también responde a una tendencia cada vez más extendida en la Fórmula 1 contemporánea, donde las decoraciones buscan ser más legibles en pantallas y entornos digitales. El VF-26 encaja en esta lógica, con grandes superficies limpias que facilitan la identificación inmediata del coche, tanto en retransmisiones como en soportes gráficos.



