El último en hacerlo ha sido Mercedes-AMG PETRONAS F1 Team, que apuesta por consolidar una identidad visual reconocible y coherente en un momento en el que casi todo lo demás cambia.
Mercedes ha optado por una evolución controlada de un lenguaje gráfico que lleva varios años afinándose. El binomio negro y plata, introducido como eje principal a partir de 2020, sigue siendo la base cromática del monoplaza. Sin embargo, su aplicación en el W17 que pilotarán George Russell y Andrea Kimi Antonelli resulta más precisa y deliberada.

El negro domina amplias superficies de la carrocería, aportando una lectura compacta y técnica, mientras que el plata se utiliza como elemento estructural y simbólico, más cercano a la evocación histórica de las Flechas de Plata que a un ejercicio de nostalgia literal.
Identidad, herencia y lectura visual del monoplaza
El verde PETRONAS continúa funcionando como acento identitario clave. En esta ocasión, se materializa a través de una línea fluida que recorre el monoplaza a baja altura, reforzando la sensación de velocidad y dirección. Este trazo actúa como un elemento gráfico que ordena visualmente el coche, conecta sus volúmenes y subraya la horizontalidad de un monoplaza más corto y estrecho que sus predecesores. Desde el punto de vista del diseño, esta línea cumple una doble función: dinamiza el conjunto y articula la transición cromática entre el negro y el plata.

La nueva normativa de 2026 impone coches más pequeños, ligeros y con aerodinámica activa. La livery del W17 responde a ese cambio con una mayor limpieza visual. Desaparecen los contrastes abruptos y se impone una lectura más continua de las superficies. El resultado es un coche que transmite eficiencia y control, cualidades que Mercedes ha sabido convertir en parte de su discurso visual durante la última década.

Uno de los detalles más interesantes se encuentra en la parte superior de los pontones laterales, donde aparece un patrón de rombos inspirado en el lenguaje gráfico de AMG. Este motivo geométrico introduce una textura visual que enriquece el conjunto sin sobrecargarlo, una manera de trasladar al monoplaza el universo estético de la división deportiva de la marca, reforzando la coherencia entre competición y producto.
Marca integrada: del logotipo al lenguaje gráfico
La estrella de tres puntas, emblema histórico de Mercedes, abandona la lógica del logotipo aislado para convertirse en patrón. En la cubierta del motor, el símbolo se repite de forma sutil, casi como una trama, integrándose en la superficie en lugar de imponerse sobre ella. Este enfoque responde a una tendencia cada vez más habitual en el diseño contemporáneo: transformar la marca en lenguaje visual antes que en una simple firma.

La integración de patrocinadores mantiene un equilibrio notable. PETRONAS conserva una presencia protagonista, no solo por tamaño, sino por coherencia cromática. Se incorpora el logotipo de Microsoft, visible en el airbox y en los endplates del alerón delantero, con discreción y respeto por la jerarquía visual del conjunto.

Desde una perspectiva histórica, el W17 puede leerse como la culminación de una etapa estética iniciada hace más de un lustro. El negro, que en su día fue un gesto cargado de simbolismo, se ha normalizado como color estructural. El plata, por su parte, ha pasado de dominar la carrocería a funcionar como referencia cultural, casi como un subtexto.



