Desde 2022, tras su renacimiento, Bertone se ha dedicado a diseñar y fabricar superdeportivos de edición limitada como el GB110. Ahora la casa de Turín da un paso más y conmemora uno de los concept más icónicos del maestro Marcello Gandini, el Autobianchi A112 Runabout. Bertone propone dos carrocerías que comparten la misma base. La Barchetta como escultura abierta y la Targa con techo extraíble. Ambas comparten una lectura clara del volumen general con una línea en cuña que inclina el coche hacia delante y una zaga cortada, todo ello manteniendo su inspiración náutica.

El Runabout no trata de copiar o hacer una especie de restomod del modelo del 69. Su objetivo es traer a una producción limitada de 25 unidades su proporción, libertad y simplicidad tan icónica que Gandini nos trajo con el concept.
Andrea Mocellin, responsable del diseño del modelo, nos lo resume así: «Nuestra intención desde el principio fue plasmar la esencia del Runabout de 1969 en un coche que resultara totalmente relevante hoy en día». También «El objetivo era capturar esa sensación de libertad y ligereza, al tiempo que se construía un lenguaje arquitectónico moderno a su alrededor».
«La emoción que queremos que sienta la gente es la sorpresa, a través de la simplicidad y la presencia. El Runabout debe despertar una conexión emocional inmediata: una mezcla de alegría, curiosidad y admiración por la artesanía».
La historia del Autobianchi A112 Runabout y su impacto en la industria automotriz
La estrategia de Bertone desde 2022 va en esa línea. El GB110 abrió camino con una serie muy limitada y un relato que une herencia y técnica. El Runabout aporta una escala más íntima y un tono más lúdico. Juntos explican la nueva etapa de la marca como creadora de piezas de colección con diseño y ejecución bajo el mismo techo.
Proporciones y lenguaje formal
El Runabout parte de una premisa sencilla y exigente. La cabina se incrusta baja en una bañera que recuerda al casco de una embarcación. El capó desciende bruscamente y la línea lateral se mantiene recta para dar sensación de estabilidad. Así se concentra la atención en los pasos de rueda y el coche parece bien plantado pero ligero.

Visto de perfil, la cuña adelantada hace que parezca listo para salir incluso en reposo. Ese gesto conecta con el espíritu del 69 y prepara el terreno para una trasera coda tronca que corta la estela de aire de forma limpia. Ordena el flujo y ayuda al equilibrio entre apoyo y resistencia. La lectura se completa con un morro muy bajo y voladizos cortos, claves para que se perciba pequeño y ágil.
Exterior
En el frontal aparece un S duct que toma aire por la parte baja y lo hace salir por arriba de la carrocería. Con esto mejora la refrigeración y el balance aerodinámico sin recargar las superficies. La firma lumínica es una línea horizontal tensa que une aletas y capó y mantiene el guiño náutico. Los faros escamoteables se reinterpretan con tecnología actual y carenados limpios para evitar el efecto nostalgia gratuita.

La zaga actualiza la coda tronca con una sección muy sencilla y cuatro aberturas rectangulares que ordenan funciones. Dos alojan los escapes y el resto favorece la ventilación.
Además, cuenta con unas llantas forjadas de inspiración setentera y neumáticos escalonados enfatizan la postura ancha. La combinación de carrocería de carbono y chasis de aluminio adhesivado reduce masa y permite superficies de alta precisión sin perder rigidez.

Interior y HMI
La cabina sigue una regla de menos es más. Bañera de inspiración naval con los ocupantes situados muy abajo, aluminio mecanizado a la vista, cuero cosido a mano y conmutadores mecánicos.

El cambio manual con rejilla es casi una escultura que define cómo interactuamos con el coche. El salpicadero es una sola banda horizontal que aporta calma visual. Frente al conductor, un cuentavueltas digital único que concentra la información importante, evitando así posibles distracciones.

Una brújula en el centro recuerda el origen náutico y funciona como pequeña firma de identidad. La interfaz usa lo digital solo donde aporta precisión y se apoya en controles físicos para mantener la experiencia analógica. El resultado es un entorno claro y artesanal que favorece la conexión directa entre persona y máquina.
Arquitectura y dinámica
La base técnica es un chasis de aluminio con perfiles extruídos unidos mediante adhesivos de alta resistencia. Esta receta aporta rigidez y bajo peso, dos pilares de la agilidad. La suspensión emplea dobles triángulos con amortiguadores ajustables en tres vías y barras estabilizadoras regulables. Los frenos montan discos ventilados de 343 por 32 milímetros delante y 343 por 26 detrás, suficientes para un conjunto ligero. Las llantas forjadas reducen inercias y, junto a neumáticos de 18 pulgadas delante y 19 detrás, buscan precisión en apoyo.

Vamos con las cifras. Velocidad máxima de 270 km/h y una aceleración de 0-100 km/h en 4,1 segundos. Batalla de 2369 milímetros, longitud de 3990, altura de 1116 y anchura máxima de 1933. El peso en orden de marcha es de 1057 kilos.
Motor y carácter mecánico
El corazón del Runabout es un V6 de 3,5 litros con compresor y culatas DOHC de aluminio con cuatro válvulas por cilindro y distribución variable. El compresor tipo TVS sopla en el valle de la V y trabaja con intercambio térmico de alta eficiencia para estabilizar temperaturas bajo carga sostenida. La admisión incorpora un airbox de carbono de gran caudal y una canalización de carga diseñada para estabilizar flujo a alto régimen. Los colectores de escape con longitudes optimizadas y un catalizador de alto flujo de 200 celdas reducen contrapresión y preservan el timbre metálico del V6.
Rétromobile París 2026: expectativas en el Ultimate Supercar Garage
La entrega comunicada alcanza 475 CV a 6800 y 490 Nm a 3600, con una caja manual de seis relaciones que apuesta por desarrollos cerrados. El empuje se concentra en la zona media para una respuesta progresiva y utilizable, y la calibración térmica se ha cuidado para soportar uso intensivo en pista sin sacrificar fiabilidad. La filosofía de proyecto habla de intimidad mecánica, una forma de entender el rendimiento donde cada decisión técnica suma a la experiencia sensorial.
Personalización y proceso artesanal
Cada unidad se construye sobre un chasis adquirido sin uso y reingenierizado para el proyecto. El cliente participa en un viaje de configuración con el Centro Stile que abarca CMF, mecanizados, tapicerías y acabados. La carrocería artesanal y el control interno de prototipado ayudan a cerrar el círculo entre idea, ingeniería y fabricación.

Este enfoque explica el posicionamiento de precio, 390.000€ antes de impuestos, y la producción acotada a únicamente 25 ejemplares.
Sin duda, con ganas de verlo en persona y compararlo con su inspiración original, cosa que podremos hacer esta semana en su presentación oficial en Retromobile de París, en el stand del Ultimate Supercar Garage.



