Tras un ejercicio de transición marcado por una fuerte apuesta por la electrificación y una consiguiente contracción comercial, la firma italiana aspira a elevar sus matriculaciones en torno a un 50% en 2026, apoyándose en una gama renovada y en el regreso de tecnologías térmicas que el mercado sigue demandando.
Durante un encuentro en Madrid con la prensa, la compañía ha contextualizado el momento actual de la marca dentro del grupo Stellantis y ha explicado las decisiones que han condicionado su rendimiento reciente: en 2025, Fiat, junto a sus divisiones Abarth y Fiat Professional, rozó las 21.000 matriculaciones en España, lo que supone una caída cercana al 19% respecto al año anterior. Sin embargo, ese retroceso convive con un crecimiento del 58% en ventas de vehículos eléctricos, un dato que revela una base tecnológica sólida, aunque todavía desalineada con el ritmo real del mercado.
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Ajustar la electrificación al pulso del mercado
La estrategia para 2026 parte de un diagnóstico claro. El paso al coche eléctrico ha resultado más lento de lo previsto, especialmente en segmentos urbanos donde Fiat había decidido prescindir por completo de motores de combustión. El caso del 500 es paradigmático. La retirada de la versión térmica, fabricada históricamente en Mirafiori, impactó de forma directa en el volumen de ventas de la marca.
Paulo Carelli, director de Fiat y Abarth para España y Portugal, ha explicado durante la presentación que “el pasaje a coche eléctrico ha sido muy lento” y que la desaparición del 500 de combustión provocó una caída significativa en las matriculaciones, solo compensada en parte por el Fiat 600. En ese contexto, la recuperación de versiones híbridas y de gasolina se convierte en una palanca clave para volver a cifras más cercanas a las históricas.
La respuesta llegará este mismo año con el lanzamiento del Fiat 500 MHEV, una variante híbrida ligera que busca reconciliar eficiencia, accesibilidad y uso urbano, así como con nuevas motorizaciones térmicas para el 600. Esta decisión supone un giro respecto a la etapa anterior y refleja un cambio de enfoque impulsado desde la dirección de Stellantis, ahora más atenta a la diversidad de ritmos en la transición energética.

El Grande Panda como eje del nuevo discurso
Dentro de esta estrategia, el Fiat Grande Panda emerge como uno de los pilares fundamentales. Presentado a mediados de 2025, este modelo del segmento B se ha convertido en la principal “puerta de entrada” a la gama. Carelli lo ha defenidido como “nuestra puerta a la Serie B”, subrayando su papel como coche reconocible a nivel de diseño y con una fuerte carga simbólica para la marca.
Con 1.170 matriculaciones en su primer año parcial en España, el Grande Panda ha sostenido buena parte del volumen de la firma. Además, un 11% de esas ventas correspondieron a versiones 100% eléctricas, lo que demuestra que la electrificación funciona cuando se integra en un producto coherente desde el punto de vista formal y funcional. En la primavera de 2026 llegará la versión de gasolina, una ampliación de oferta que se espera clave para acelerar su penetración comercial.

Nuevos modelos y recuperación del Qubo
Más allá de la renovación de modelos conocidos, Fiat prepara su regreso a segmentos donde había perdido presencia. La marca ha confirmado el desarrollo de dos nuevos proyectos, denominados internamente F2U y F2X, que permitirán cubrir los segmentos B-SUV y C-SUV, respectivamente. Se trata de categorías que concentran una parte sustancial del mercado español y europeo, y que resultan esenciales para cualquier estrategia de volumen.
Según detalla Carelli, ambos modelos se apoyarán en una oferta multienergía que incluirá versiones eléctricas con autonomías en torno a los 400 kilómetros, híbridas ligeras de 145 CV y opciones de combustión de 100 CV. En términos de posicionamiento, el F2U priorizará la practicidad, la accesibilidad y el tamaño contenido, mientras que el F2X buscará un perfil más cosmopolita, con mayor énfasis en diseño, tecnología y presencia.
La ofensiva de producto no se limita a nuevos lanzamientos. Fiat también recurre a su propio archivo para reforzar identidad y reconocimiento. Un ejemplo claro es la recuperación de la denominación Qubo para la versión de pasajeros del actual Doblò, conectando con una tradición de nombres más familiares para el público y reforzando el vínculo emocional con la historia reciente de la marca.

Este enfoque se alinea con una narrativa más amplia basada en el “made in Italy” y en la idea de la dolce vita italiana como valores diferenciales, poniendo el foco en construir un relato coherente que sitúe al diseño, la funcionalidad y la cultura de marca en el centro del discurso.
Con todo ello, Fiat aspira a alcanzar entre 30.000 y 31.000 matriculaciones en España en 2026 con una gama más equilibrada y alineada con la realidad del mercado. En palabras del propio Carelli, la electrificación sigue siendo un eje central, pero ya no exclusivo. La marca italiana busca ahora un punto de equilibrio que le permita crecer sin renunciar a su identidad, apoyándose en el diseño como lenguaje común entre pasado y futuro.



