Junto a los tres primeros clasificados, también optaban al título el Citroën C5 Aircross, el Fiat Grande Panda, el Dacia Bigster y el Renault 4. Sin embargo, el margen de victoria del CLA, cien puntos sobre el segundo, subraya el amplio consenso alcanzado entre los 59 periodistas especializados que conforman el jurado.
Este reconocimiento tiene, además, un valor histórico para Mercedes-Benz. La marca solo había logrado alzarse con el Car of the Year en una ocasión anterior, en 1974, con el Mercedes-Benz 450 S, antecedente directo del actual Clase S. Más de cinco décadas después, el triunfo del CLA refuerza la relevancia de la firma alemana en un premio tradicionalmente asociado a propuestas de ruptura tecnológica y conceptual.
Diseño exterior: proporciones GT y aerodinámica integrada
El diseño exterior del nuevo CLA responde a una premisa clara: reinterpretar el concepto de gran turismo de cuatro puertas dentro del segmento compacto. Bajo la dirección de Gorden Wagener, el equipo de diseño de Mercedes-Benz trabajó desde el inicio sobre las proporciones, apoyándose en la nueva plataforma Mercedes-Benz Modular Architecture (MMA), concebida principalmente para sistemas eléctricos.
Con una longitud de 4,72 metros y una distancia entre ejes de 2,79 metros, el CLA presenta una silueta alargada y equilibrada, que beneficia tanto a la presencia visual como a la habitabilidad posterior. Esta arquitectura permite, además, soluciones propias de un vehículo eléctrico, como el maletero delantero de 101 litros en las versiones de cero emisiones, mientras que las variantes híbridas alojan un motor de gasolina transversal de 1,5 litros en ese mismo espacio.

Desde el punto de vista aerodinámico, el trabajo de diseño ha permitido alcanzar un coeficiente de resistencia que parte de 0,21, una cifra especialmente baja dentro de su categoría. No obstante, desde la marca insisten en que la aerodinámica no ha condicionado de forma exclusiva el lenguaje formal. Las superficies limpias, la continuidad de líneas y la tensión controlada de los volúmenes buscan equilibrar eficiencia y carácter, sin convertir al coche en un ejercicio puramente técnico.
El resultado es una evolución reconocible del CLA, que mantiene vínculos claros con sus predecesores, pero adopta una presencia más madura y sofisticada, alineada con la nueva etapa de la marca.
Diseño interior: la Superscreen como eje del habitáculo
Si el exterior dialoga con la tradición, el interior del CLA representa un salto conceptual mucho más decidido. Bajo la supervisión de Hartmut Sinkwitz, director de diseño interior de Mercedes-Benz Group, el habitáculo se articula en torno a la denominada Superscreen, el elemento central de la experiencia a bordo.
Esta gran superficie acristalada se extiende a lo largo del salpicadero y agrupa tres pantallas diferenciadas: un cuadro de instrumentos de 10 pulgadas frente al conductor, una pantalla central de 14 pulgadas dedicada al sistema de infoentretenimiento y una tercera pantalla orientada al acompañante, concebida para funciones multimedia y de entretenimiento.

La Superscree redefine la estética interior y refuerza el planteamiento del CLA como vehículo definido por software. La interfaz, la personalización de contenidos y la conectividad forman parte integral del diseño, en coherencia con la arquitectura digital MB.OS que gobierna el conjunto del vehículo.
A pesar de este enfoque tecnológico, el interior mantiene un equilibrio entre innovación y confort, con materiales y acabados que buscan preservar la percepción premium asociada históricamente a la marca.
Con su victoria en el Car of the Year 2026, el Mercedes-Benz CLA se consolida como uno de los modelos más representativos del momento actual del automóvil europeo.



