La presentación ha tenido lugar en el Circuito Internacional de Baréin, apenas dos días antes del inicio del primer test oficial de pretemporada, en un evento retransmitido en directo en el que han subrayado la importancia simbólica de este momento para el equipo de Woking.

La escudería británica afronta el nuevo ciclo reglamentario como vigente campeona del mundo, tanto en el campeonato de constructores como en el de pilotos, y ha optado por una estrategia de continuidad visual. El MCL40 mantiene el color papaya como eje central de su identidad gráfica, una decisión alineada con la tradición histórica de McLaren de conservar las decoraciones asociadas a temporadas exitosas.

Desde el punto de vista del diseño, la livery de 2026 prolonga el lenguaje visual introducido en campañas anteriores. El papaya sigue dominando la carrocería, acompañado por zonas en antracita y sutiles acentos en tono teal, que aportan profundidad sin alterar la lectura global del monoplaza. Esta paleta se traslada también a los monos de los pilotos, con un frontal completamente papaya que refuerza la coherencia entre coche e imagen corporativa.
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Diseño como lenguaje de estabilidad
En una Fórmula 1 que estrena normativas técnicas de gran calado, McLaren ha preferido proyectar una imagen de solidez y continuidad, asociando su identidad visual al éxito reciente. Según ha explicado el propio Zak Brown, CEO del equipo, “el icónico papaya continúa en el MCL40 como parte de nuestra tradición de mantener las decoraciones campeonas”. Además, ha subrayado que el diseño ha tenido en cuenta criterios aerodinámicos, al equilibrar creatividad y rendimiento.

Aunque la decoración pueda parecer continuista, el contexto técnico es completamente distinto. El reglamento de 2026 obliga a replantear conceptos clave del coche, y eso condiciona también las superficies visibles. Andrea Stella, director del equipo, ha señalado que la presentación de la livery marca “un hito importante antes de empezar a competir en una nueva era de la Fórmula 1”. En este sentido, la decoración actúa como la capa visible de un proyecto técnico que parte prácticamente desde cero.

Antes de su presentación definitiva en Baréin, el MCL40 ya había rodado en el shakedown de Barcelona con una decoración provisional en tonos negros y grises. Aquella fase permitió validar sistemas y poner a prueba la unidad de potencia suministrada por Mercedes en condiciones reales. Aunque McLaren no fue uno de los equipos con mayor kilometraje acumulado, los datos obtenidos sirvieron para preparar el trabajo de los test oficiales.

La alineación deportiva permanece sin cambios, con Norris y Oscar Piastri al volante. En esta ocasión, Lando Norris afronta la temporada con el dorsal número 1 tras proclamarse campeón del mundo en 2025, un gesto cargado de simbolismo que refuerza la narrativa de continuidad.
En una Fórmula 1 que en 2026 reinicia muchos de sus códigos técnicos, McLaren ha optado por no reiniciar su lenguaje visual. La livery del MCL40 busca consolidar una identidad reconocible en un contexto de cambio profundo. El papaya, lejos de ser un gesto nostálgico, actúa como un elemento de continuidad que conecta pasado reciente y futuro inmediato: estabilidad, confianza y coherencia en un momento en el que todos los equipos parten prácticamente de cero.



