El nuevo head-up display de Hyundai presentado en el CES 2026, el HWD prescinde de una ventanita concreta y apuesta por integrar en el vidrio una película con elemento óptico holográfico también llamada HOE. Un proyector situado bajo el salpicadero envía luz que la película difracta para generar imágenes de alto brillo y color directamente sobre el cristal sin obstaculizar la visión exterior. En la práctica, el parabrisas se comporta como display transparente que cubre áreas extensas y aparece solo cuando hace falta.
Ese principio óptico trae dos ventajas de diseño. La primera es la escala. Las indicaciones de navegación y las advertencias pueden ocupar zonas amplias del campo de visión y alinearse con el mundo real mediante realidad aumentada, con menos guiños hacia instrumentación baja. La segunda es la privacidad por ángulo. Según la zona de la película, el pasajero puede ver vídeo u otras funciones mientras el conductor no percibe ese contenido.

La tecnología ya se ha mostrado en un vehículo de demostración y cuenta con recorrido industrial definido. Hyundai Mobis completó el predesarrollo en la primera mitad de 2024 y sitúa el arranque de producción tan pronto como 2027, con una colaboración anunciada con Zeiss para la óptica.
Seguridad, mirada continua y menos distracciones
El mayor aporte en seguridad es la continuidad de la mirada. Al situar información clave en el cono de visión del conductor, disminuyen microdesviaciones y tiempos de reacción. La ambición del sistema pasa por jerarquizar lo importante. Límites de velocidad, advertencias y guía de carril aparecen donde se necesitan sin exigir cambios de foco constantes entre calzada y pantallas.
Otro frente de seguridad es el control de distracciones. La posibilidad de proyectar contenidos solo en la zona del pasajero evita conflictos habituales. Quien acompaña puede usar vídeo o aplicaciones sin que la persona al volante capte estímulos laterales que no aportan. Esta invisibilidad selectiva resulta difícil de lograr con pantallas opacas tradicionales y reduce la tentación de repartir displays por todo el tablero.

La tercera pata es la legibilidad en condiciones exigentes. El uso de una película HOE con alta eficiencia luminosa y color estable busca mantener contraste con sol bajo o lluvia nocturna. Aun así, el reto de diseño no es únicamente óptico. La gramática visual de la interfaz debe ser coherente. Código de colores con significado, tipografías abiertas que eviten vibraciones sobre vidrio y animaciones que comuniquen estado sin reclamar atención gratuita.
Impacto en el diseño interior, arquitectura limpia
Si el parabrisas se convierte en interfaz principal, el interior puede adelgazar. Desaparece la obligación de elevar el cuadro o de montar pantallas permanentes para el acompañante. Esta decisión libera la línea superior del salpicadero y favorece volúmenes horizontales con mejor visibilidad adelantada. Donde antes había marcos negros, ahora pueden aparecer superficies continuas y materiales que respiren.
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El CMF gana peso con esta limpieza visual. Colores, texturas y acabados dejan de competir con grandes rectángulos oscuros. Se abre la puerta a un lenguaje más arquitectónico, con protagonismo de la forma y de la luz natural. La iluminación ambiental puede trabajar de forma más sutil porque ya no necesita disimular pantallas en reposo.
Todo esto convive con una pantalla secundaria. La plataforma de cabina M VICS en su versión siete integra una pantalla central vertical expandible de dieciocho coma una pulgadas y una consola reorganizada. La lectura de diseño queda clara. Lo primario se proyecta en el parabrisas y lo secundario se concentra en un elemento táctil adaptable que queda más bajo y menos intrusivo en la vista hacia delante.
Ingeniería y packaging, lo que no se ve
Mover la interfaz al vidrio reordena el packaging. El módulo de proyección exige espacio, ventilación y rutas de cableado que respeten guanteras, airbags y zonas de deformación. La ausencia de capilla profunda para el cuadro libera volumen, y al mismo tiempo la alineación entre proyector y HOE requiere tolerancias finas y una geometría de vidrio definida desde fase temprana. La calibración debe mantenerse tras baches, vibraciones y sustituciones de luna.
La posventa plantea preguntas prácticas. Si la película HOE va laminada, el recambio del parabrisas deja de ser una operación trivial. Hará falta una red de reparación con proceso de alineado y costes razonables para que un impacto de gravilla no suponga una factura desproporcionada. Ese capítulo de servicio tiene peso similar al de la experiencia diaria.
Diseño de información, tipografía color y movimiento con propósito
El cristal no admite caprichos. La tipografía pide trazos abiertos y altura de x generosa para leerse a distancia aparente larga. Las microinteracciones conviene que sean breves. Una flecha de giro entra, acompaña la maniobra y se desvanece. Una alerta se expresa con energía y se autolimita. El color compite con el entorno exterior, por lo que resulta útil una paleta de contraste medio alto y halos discretos que nunca se perciban como objetos físicos delante del coche.
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El objetivo es una HMI que desaparece cuando no hace falta. Si todo funciona, la persona al volante recuerda la carretera y no la interfaz. Ese es el listón que separa una novedad llamativa de una herramienta que reduce carga cognitiva.
Pendientes, normativa servicio y calendario
Quedan piezas por encajar. La homologación deberá fijar luminancias, colores y zonas vetadas en el campo visual para evitar ambigüedades entre fabricantes. La gestión del servicio necesita instrucciones claras para talleres y aseguradoras, con protocolos de sustitución y calibración. En coste, la adopción dependerá de alcanzar precios razonables frente a un cuadro tradicional.
Sobre el calendario, Hyundai Mobis comunicó un objetivo de producción tan pronto como dos mil veintisiete tras completar el predesarrollo en la primera mitad de dos mil veinticuatro. En notas más recientes, vinculadas a M VICS siete durante el CES, la empresa menciona dos mil veintinueve como horizonte para programas específicos. No se trata de fechas contradictorias. Son marcos distintos según clientes y niveles de integración. Para diseño, lo relevante es que el concepto de parabrisas con interfaz ya condiciona decisiones de arquitectura desde hoy.



