En Detroit, la escudería ha presentado, jutno a su hermano pequeño Visa Cash App RB, su livery para 2026 utilizando una versión del show car oficial de la categoría, en un acto cargado de simbolismo que marca el inicio de una nueva etapa tanto técnica como visual para el equipo.
Aunque el monoplaza definitivo todavía no ha visto la luz, la decoración desvelada ofrece una lectura clara de las intenciones de Red Bull Racing ante el profundo reinicio normativo que vivirá la Fórmula 1 a partir de 2026.
Un regreso al brillo como declaración de principios
El rasgo más llamativo de la nueva livery es el abandono del acabado mate que ha definido la imagen reciente del equipo para recuperar una pintura brillante, un recurso que remite directamente a los primeros años de Red Bull Racing en la Fórmula 1. Este retorno al gloss finish no es casual. Según explica el propio equipo, el objetivo es reforzar la profundidad cromática, aumentar el contraste bajo iluminación artificial y dotar al coche de una presencia más rica y premium en pista.
El acabado brillante permite que el icónico logotipo del toro y el sol gane definición, con bordes más limpios y una saturación de color más intensa. Además, la superficie revela un nuevo patrón jacquard integrado en la carrocería, un motivo gráfico sutil que recorrerá toda la identidad visual de Oracle Red Bull Racing en 2026 y que añade una capa de sofisticación al conjunto.
Desde el punto de vista del diseño, este tratamiento refuerza la sensación de movimiento y energía incluso con el monoplaza detenido, un aspecto clave en una disciplina donde la imagen televisiva y digital tiene un peso creciente.
El azul Ford como nuevo elemento identitario
La mayor novedad cromática de la livery 2026 es la introducción del azul Ford, un color que se integra en la decoración como reflejo directo de la alianza técnica entre Red Bull Racing y Ford. Este tono, claramente reconocible y con una fuerte carga histórica dentro de la industria del automóvil, se suma a la paleta tradicional del equipo sin romper su coherencia visual.
Lejos de imponer un cambio radical, el azul Ford se utiliza como acento estratégico, subrayando determinadas áreas del monoplaza y estableciendo un diálogo entre pasado y futuro. En términos de diseño de marca, esta decisión refuerza la narrativa de un proyecto conjunto que, por primera vez, unifica bajo un mismo techo chasis y unidad de potencia.

La inspiración en los orígenes visuales del equipo resulta evidente. La base blanca de la livery, reinterpretada con mayor claridad gracias al acabado brillante, conecta con las primeras decoraciones de Red Bull Racing en la Fórmula 1, actualizadas ahora con un lenguaje gráfico más refinado y contemporáneo.
La puesta de largo en Detroit no es una casualidad, la ciudad está históricamente vinculada a Ford y a la industria del automóvil estadounidense, reforzando el mensaje de alianza y transición.
Laurent Mekies, CEO y Team Principal del equipo, ha destacado tras el evento que la livery busca reflejar “un nuevo y significativo capítulo para el equipo y para el deporte”, al tiempo que rinde homenaje a los inicios de Red Bull Racing en la Fórmula 1. Esta doble lectura, histórica y prospectiva, es clave para entender el planteamiento estético de la decoración 2026.




