SEAT ante el final de una era
La posible desaparición de SEAT sería el resultado de una transformación que lleva años gestándose dentro del Grupo Volkswagen. La creación de CUPRA como marca independiente en 2018 supuso el primer gran paso de una estrategia destinada a posicionar a la nueva firma en segmentos de mayor valor, con una imagen más deportiva y aspiracional. Ahora, el crecimiento de CUPRA podría terminar inclinando definitivamente la balanza en favor de la marca nacida de SEAT.
Los resultados recientes ayudan a explicar este cambio de prioridades. En 2025, CUPRA alcanzó un récord de 328.800 vehículos vendidos, mientras que SEAT comercializó alrededor de 257.400 unidades. La marca CUPRA creció un 32,5%, frente al descenso del 17% experimentado por SEAT. Esta evolución ha reforzado la percepción dentro del grupo de que CUPRA ofrece un mayor potencial de crecimiento y rentabilidad.
La transformación también coincide con la electrificación de Martorell. La fábrica catalana ha recibido una importante inversión para adaptarse a la producción de vehículos eléctricos y desde 2026 fabrica modelos como el CUPRA Raval y el Volkswagen ID. Polo. De esta manera, el futuro industrial de la planta parece estar cada vez más ligado a CUPRA y Volkswagen que a la propia SEAT.
Una desaparición que sería progresiva
El escenario planteado no implica necesariamente que los vehículos SEAT dejen de fabricarse de un día para otro. La estrategia apuntaría a reducir progresivamente la presencia de la marca, aprovechando el ciclo de vida de los modelos actuales y de los próximos lanzamientos. Hasta 2029 todavía están previstos movimientos dentro de la gama, entre ellos una variante híbrida del León y la renovación del propio modelo.

Por tanto, 2029 podría convertirse en el año clave para el futuro de SEAT. A partir de entonces, Volkswagen podría concentrar sus recursos en CUPRA, mientras la denominación SEAT iría perdiendo protagonismo hasta quedar fuera de la planificación estratégica del grupo.
La situación resulta especialmente paradójica porque SEAT S.A. continúa siendo una pieza fundamental del entramado industrial español. La compañía cuenta con más de 13.000 profesionales y exporta más del 80% de sus vehículos a más de 70 países. Además, la empresa mantiene un papel central en la estrategia de electrificación del Grupo Volkswagen en España.
El nacimiento de una nueva era para CUPRA
La operación supondría, en la práctica, el relevo de una marca histórica por otra que nació precisamente de su propia identidad. SEAT fue fundada en 1950 y desde entonces se convirtió en uno de los principales símbolos de la industria automovilística española. Volkswagen adquirió el control de la compañía en 1986 y posteriormente terminó integrándola plenamente en su estructura.
CUPRA, por su parte, pasó de ser la denominación de las versiones deportivas de SEAT a convertirse en una marca independiente en 2018. En apenas ocho años ha conseguido construir una identidad propia y alcanzar una dimensión internacional que ahora podría convertirla en la principal representante española dentro del Grupo Volkswagen.
La decisión definitiva, sin embargo, todavía está pendiente, SEAT ha asegurado que el grupo se encuentra inmerso en una profunda transformación y que se están revisando diferentes aspectos de su estrategia, pero insiste en que la decisión sobre SEAT todavía no se ha tomado. Si finalmente Volkswagen confirma el plan, 2029 marcaría el comienzo del final de SEAT como fabricante de automóviles y abriría una nueva etapa en la que CUPRA asumiría el protagonismo de la compañía española. Para la industria nacional, sería mucho más que la desaparición de una marca: supondría el cierre de un capítulo de 79 años de historia del automóvil español.



