Hoja de ruta 2035 de la Unión Europea
La Unión Europea lleva dos años manteniendo su postura firme, el año 2035 marcaría el final para matricular automóviles nuevos de gasolina y diésel. El hecho de aprobar el 28 de marzo de 2023 el objetivo de que todos los turismos y furgonetas nuevos matriculados a partir de 2035 sean cero emisiones parecía una posición inamovible hasta el momento. Pero en diciembre de 2025 la Comisión Europea prepara un paquete de apoyo al sector que podría “suavizar” el calendario y abrir más la puerta a motores de combustión con combustibles neutros en carbono, tras la presión de Alemania y de un grupo de países del este de Europa. Es un giro relevante, aún no definitivo, que encaja con la excepción para biocombustibles pactada ya en 2023 y que ahora podría ampliarse o explicitarse mejor.
El texto vigente, la reforma de la Reg. (UE) 2019/631, fija una reducción del 100% de CO 2 a partir de 2035 para automóviles y furgonetas nuevos. Eso sigue en pie hoy, no se ha derogado el objetivo, ni se ha aprobado otra ley. Lo que sí existe desde 2023 es el compromiso de la Comisión de definir una vía regulatoria para vehículos “e-fuels-only”, es decir, motores de combustión que sólo puedan funcionar con combustibles sintéticos climáticamente neutros, con salvaguardas técnicas para impedir su uso con gasolinas o diésel fósiles.
Ese encaje de “e-fuels-only” no fue un antojo, respondió a una negociación con Alemania que desbloqueó la votación final en 2023. Desde entonces, Bruselas trabaja en la ingeniería jurídica (categoría de vehículo, tipo de aprobación, control de repostaje y contribución a los objetivos de CO 2 de flota). La idea es que estos coches existan fuera de los promedios de CO 2 de los fabricantes o bajo reglas específicas, de modo que no rompan el principio general de “cero emisiones al tubo de escape”.
En paralelo, el propio reglamento prevé una revisión en 2026 del marco para valorar efectividad, tecnologías y posibles ajustes. Ese “chequeo” ya estaba previsto y no supone por sí mismo una marcha atrás; es más bien la vía formal para afinar el instrumento en función de mercado, tecnología e infraestructura.
Europa da marcha atrás en su intención de prohibir la fibra de carbono
Alemania presiona y la Comisión Europea recula
La carta del canciller alemán Friedrich Merz a la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen sugería revisar el reglamento de prohibición de los motores de combustión además de no excluir a los motores de combustión de alta eficiencia de las matriculaciones de vehículos nuevos. También argumentó que eliminar todos los motores de combustión podía debilitar la industria automotriz europea frente a la China, descuadrando inversiones multimillonarias y poniendo en riesgo miles de empleos.

El Comisario de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, declaró que la carta ha tenido una acogida muy positiva y ya trabaja en una revisión que incluirá e-fuels o combustibles sintéticos, biocombustibles avanzados y otras soluciones de bajas emisiones compatibles con los motores actuales. Además, reconoció que la Comisión Europea está abierta a todas las tecnologías integrando todos los avances tecnológicos en la nueva normativa. Manfred Weber, presidente del partido mayoritario del Parlamento Europeo, declaró que la Comisión Europea presentará una propuesta clara para abolir la prohibición de los motores de combustión. Esta viabilidad abre las puertas a los motores de combustión a partir del año 2035, aunque también dependerá del tipo de combustible, solamente se permitirán motores convencionales que funcionen con biocombustibles.
Prohibición errónea del motor de combustión
La industria automotriz alemana celebra este giro inesperado, Oliver Zipse, CEO de BMW, declaró que prohibir el motor de combustión es un auténtico error, alegando que Europa necesita mantener abiertas todas las tecnologías posibles, no solo la eléctrica. Los biocombustibles permiten una vía climáticamente neutra sin destruir décadas de innovación. Apostar por una única vía pondría en riesgo el empleo y la competitividad. Thomas Schafer, Responsable de Volkswagen Passenger Cars, reconoció que mantener motores eficientes mientras evolucionan los combustibles limpios es una opción tan realista como necesaria.
Con este movimiento, la Unión Europea reconoce que la transición energética no puede basarse en una sola tecnología, especialmente viendo como China marca el ritmo de la industria automotriz mundial y las ventas de vehículos eléctricos se congelan al mismo tiempo que los combustibles sintéticos avanzan a un paso agigantado.
Combustibles cero emisiones y futuro del motor de combustión
Según declaró el comisario Apostolos Tzitzikostas, esta nueva regulación por tipo de carburante pretende garantizar una transición económicamente viable y socialmente justa hacia sistemas de propulsión climáticamente neutros. También recalcó la importancia de la estabilidad económica, alegando que debemos tener cuidado de no comprometer nuestra competitividad y al mismo tiempo ayudar a la industria europea a mantener su ventaja tecnológica.
Según la Comisión Europea, los motores de combustión alimentados con biocombustibles o combustibles sintéticos (e-fuels) podrían garantizar su permanencia a partir de 2035. Algunos funcionarios europeos insisten en que sólo los combustibles limpios aseguraran que los objetivos de emisiones no se vean comprometidos. Aunque garantizarían que los motores de combustión funcionen tras 2035, los costes y la accesibilidad de los biocombustibles son todavía escasos. La industria teme que el público no adopte estos vehículos por sus altos precios o por la falta de suministro.

El motor de combustión no desaparecerá en 2035, lo que cambia es el tipo de carburante con el que podrán funcionar los nuevos modelos, es decir, solo podrán matricularse modelos que funcionen con combustibles neutros o de bajas emisiones. La Unión Europea continuará apostando por el vehículo eléctrico, pero asume que no todos los segmentos, ni todos los países, avanzan al mismo ritmo, por lo que el proceso de electrificación no puede darse a la vez. Los e-fuels y biocombustibles avanzados se convierten así en una especie de puente tecnológico, especialmente útil para vehículos pesados, flotas profesionales y conductores que recorren muchos kilómetros y no pueden depender de una red de carga todavía irregular.
El resultado de la revisión definirá si se mantienen o no los planes de inversión en los motores de combustión de última generación, una mala decisión podría conducir el legado de la industria automotriz europea al declive afectando tanto a la competitividad de Europa como a los objetivos climáticos.
Decisión sobre el futuro del motor de combustión
La revisión de la propuesta estaba prevista, en principio, para el próximo 10 de diciembre. Aun así, Tzitzikostas ha apuntado que podría haber un aplazamiento debido a su complejidad y relevancia, siguen trabajando a contrarreloj para llegar a esa fecha, pero no se descarta un ligero retraso. Con el ajuste planteado, la Unión Europea parece responder a la creciente presión de varios estados miembros y de distintos sectores industriales. Quienes cuestionan la prohibición de los motores de combustión llevan tiempo advirtiendo de los costes económicos y del riesgo para el empleo que supondría excluir ciertas tecnologías. Sigue sin estar claro cómo podría compatibilizarse una eventual reapertura con los objetivos climáticos ya aprobados. La decisión la tomará el Colegio de Comisarios de Ursula von der Leyen en su reunión de hoy en Estrasburgo. Weber ya ha anticipado que la Comisión Europea revisará los planes comunitarios de prohibir la venta de vehículos de combustión a partir de 2035. En cualquier caso, la opción de permitir motores de combustión que solo funcionen con combustibles alternativos previsiblemente reavivará el debate político en los próximos meses.
Futura situación en España
España es el segundo mayor fabricante automotriz de Europa, con diferentes fábricas que producen millones de motores de combustión al año, en su mayoría destinados para la exportación. La prohibición de los motores de combustión obligaría a España a una reestructuración completa acelerada y costosa de la industria automotriz afectando tanto a fabricantes como a proveedores y trabajadores. Con este nuevo escenario, la industria española se beneficiaría de un margen de adaptación donde la llegada de los modelos eléctricos está siendo gradual y todavía se producen modelos de combustión. Teniendo en cuenta el envejecido parque móvil español, superando los 14 años de antigüedad, el mantener abierta la vía de los combustibles sintéticos podría convertirse en la solución al vehículo eléctrico con el objetivo de reducir las emisiones de manera efectiva y no costosa.

Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido a Bruselas mediante una carta escrita que no retrase ni aplace los objetivos de cero emisiones previstos para los vehículos nuevos en el año 2035. El presidente ha solicitado a Ursula von der Leyen mantener el veto de la reforma sobre la eliminación de la prohibición de los motores de combustión de gasolina y diésel en vehículos nuevos a partir de 2035. El jefe del gobierno español asegura que el mercado ya está viendo al automóvil eléctrico como la opción más eficiente y competitiva. Sánchez afirma que una nueva reducción pondría en riesgo el proceso actual de electrificación y el futuro ritmo de inversión en transformación y modernización de las fábricas españolas de vehículos eléctricos.
La electrificación seguirá siendo la columna vertebral de la estrategia europea, pero no la única vía. Contra lo previsto, el motor de combustión continuará, aunque alimentado con combustibles alternativos en lugar de los tradicionales. Para muchos, la noticia positiva es que los automóviles de combustión seguirán circulando por nuestras carreteras.



