Plan de electrificación 2030
En el año 2022, el por aquel entonces director general de Rolls-Royce Motor Cars, Torsten Müller-Ötvos, hizo la audaz promesa pública de prometer que todos los futuros modelos que fabricarían serían eléctricos para el año 2030. Una estrategia de electrificación para actualizar toda la gama de modelos que inicialmente se había comprometido tras el lanzamiento de su primer vehículo eléctrico, el Rolls-Royce Spectre.
Sin embargo, desde su lanzamiento el porcentaje de ventas globales ha sufrido un grave descenso con una disminución del 47% en el año 2025 frente a la gran demanda de otros modelos como el aumento del 27,1 % del modelo superventas Cullinan, el incremento del 22,9% del modelo Ghost o con la misma demanda del icónico modelo Phantom consolidado en ventas manteniéndose como buque insignia de la marca británica.
También hay indicios de que la demanda de vehículos eléctricos en el segmento de ultra lujo no es tan fuerte como se esperaba, y el interés se está enfriando tras el entusiasmo inicial. En el nivel más alto del lujo automovilístico, la emoción, la tradición y la experiencia están claramente superando la presión regulatoria y los objetivos de electrificación. Los clientes del fabricante británico siguen demandando el carácter suave, silencioso y a la vez potente de un V12 por encima de la electrificación total. Rolls-Royce ha declarado abiertamente que fabrica lo que sus clientes le encargan y, en este momento, eso sigue incluyendo en gran medida a los motores de combustión.
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Tradición del motor V12
En lo que quizá sea la retirada estratégica más significativa de la historia del sector del ultra lujo, Rolls-Royce ha abandonado oficialmente su objetivo de pasar a ser totalmente eléctrica para 2030. Recientemente, el nuevo director ejecutivo Chris Brownridge ha confirmado que Rolls-Royce abandona el plazo para la electrificación total y seguirá fabricando automóviles con los tradicionales motores V12 hasta bien entrados los años 2030. Brownridge declaro que algunos clientes prefieren un motor V12 por encima de cualquier electrificación, el propulsor V12 forma parte de la historia de la marca británica, desalineándose completamente de aquella promesa de electrificación total que fue impuesta bajo otras circunstancias y legislaciones distintas.
El motor en cuestión es el V12 biturbo de 6,75 litros, exclusivo de Rolls-Royce desde el año 2022, cuando BMW retiró la unidad N74 de su propia gama de la Serie 7. La arquitectura se remonta al V12 M70 de BMW, presentado por primera vez en 1987. Casi 40 años de desarrollo continuo que desarrolla una potencia entre 563 y 592 caballos de potencia, dependiendo de la variante, y está ampliamente considerado como el motor de combustión más suave y refinado en producción, diseñado específicamente para ser lo más silencioso y libre de vibraciones posible. Los propios ingenieros de Rolls-Royce han dedicado décadas a intentar que se parezca más a un motor eléctrico.
Lo eléctrico no ha muerto en Rolls-Royce, simplemente ya no es la única dirección. El Spectre, lanzado en 2023 como el primer vehículo totalmente eléctrico de la marca, sigue en producción. La próxima generación del Cullinan, con diferencia, su modelo más vendido de la historia, ofrecerá una opción totalmente eléctrica. Rolls está invirtiendo 300 millones de libras para ampliar su fábrica de Goodwood, en West Sussex, con el fin de satisfacer la creciente demanda de ambos tipos de propulsión.
El recién nombrado director ejecutivo, Chris Brownridge, confirmó que, aunque el Spectre sigue siendo un producto estrella, el emblemático V12 biturbo de 6,75 litros de la marca seguirá en producción sin una fecha límite definida. Este giro se produce a medida que la realidad de 2026 se impone, la demanda mundial de vehículos eléctricos en el segmento de ultra lujo se está debilitando, y el V12 de origen BMW ha obtenido oficialmente la homologación Euro 7 mediante una simple optimización del escape y del catalizador, lo que elimina la normativa que se suponía que acabaría con él para 2030.
De acuerdo con la evolución reciente del mercado automotriz, diversas marcas han optado por revisar sus planes de electrificación total. Fabricantes como Mercedes-Benz, Aston Martin, Lotus, Audi, BMW, Volkswagen, Ford, Alfa Romeo, Volvo, Hyundai, Toyota, Honda, Mazda, Citroën, Opel, DS Automobiles, Cadillac, Bentley, Lamborghini y Porsche han comenzado a matizar sus estrategias iniciales, alejándose parcialmente de una transición exclusivamente eléctrica. En su lugar, están reforzando un enfoque más flexible que combina motores de combustión interna con sistemas híbridos, con el objetivo de mantener la competitividad tecnológica y responder a las demandas actuales del mercado. Rolls-Royce es la ultima marca que se ha desvinculado de la electrificación total, ofreciendo una estrategia mas coherente y pareja a lo que los clientes demandan.




