El prototipo ha debutado en el CES 2026 de Las Vegas como una propuesta de una sola plaza, tres ruedas y arquitectura autoequilibrada, con un planteamiento que combina referencias del mundo de la motocicleta con soluciones propias del automóvil. El proyecto se articula alrededor de una idea clara: reducir la escala del vehículo sin renunciar a prestaciones, confort ni inteligencia digital.

TRINITY, que por el momento se lanza como un proyecto abierto de Kickstarter, se define desde el diseño como un objeto compacto, estilizado y claramente funcional. Su silueta recuerda a la de una motocicleta carenada, aunque con un volumen más protegido y una lectura formal más cercana a la de un microcoche. El techo arqueado y continuo describe una línea limpia que envuelve el habitáculo, mientras que la sección frontal estrecha refuerza la percepción de agilidad. De este modo, el vehículo busca integrarse en entornos urbanos densos sin imponer una presencia visual excesiva.
El planteamiento técnico condiciona de forma directa el lenguaje formal. La configuración de tres ruedas, con dos ejes motrices en la parte trasera, permite una carrocería más estrecha y alargada, mientras que el sistema de inclinación activa acompaña el movimiento en curva. Esta solución, inspirada en desarrollos previos del sector, se convierte aquí en un elemento central del diseño, ya que define proporciones, reparto de masas y posición del conductor. El resultado es un objeto que se sitúa entre categorías, tanto a nivel funcional como estético.
Nebula Next y Kosmera, las dos nuevas marcas asiáticas de hiperdeportivos debutan en el CES 2026
Diseño exterior: movilidad reducida a su esencia
El diseño exterior de TRINITY responde a una lógica de síntesis. Cada superficie cumple una función aerodinámica o estructural, sin elementos superfluos. La carrocería adopta un acabado liso, con transiciones suaves entre paneles, lo que contribuye a una lectura visual limpia y contemporánea. Además, la ausencia de puertas convencionales refuerza la sensación de cápsula, un concepto recurrente en proyectos de micromovilidad avanzada.

Las proporciones compactas permiten una huella mínima en planta, una de las claves del discurso urbano del proyecto. Al mismo tiempo, la altura contenida y la posición central del conductor ofrecen una perspectiva de conducción cercana a la de una motocicleta, aunque con mayor protección. Este equilibrio entre exposición y refugio define la identidad visual de TRINITY y lo distingue de otros microvehículos eléctricos recientes.
El trabajo de diseño se ha desarrollado en colaboración con West Coast Customs, un estudio conocido por reinterpretaciones radicales de automóviles. En este caso, el enfoque se ha desplazado hacia la funcionalidad cotidiana, aunque sin renunciar a una estética reconocible. La imagen final transmite tecnología, ligereza y cierta influencia futurista, sin caer en excesos conceptuales.
Diseño interior: cabina como interfaz
El interior de TRINITY se concibe como una cabina envolvente, pensada para aislar al conductor del entorno sin desconectarlo de la ciudad. El habitáculo es estanco, climatizado y protegido frente a las inclemencias, lo que amplía el espectro de uso respecto a una motocicleta convencional. La posición de conducción prioriza la ergonomía y la visibilidad, con mandos reducidos a lo esencial.
El elemento central del interior es la interfaz digital, diseñada para albergar el sistema de inteligencia artificial que da sentido al proyecto. En lugar de apostar por una conducción autónoma, TRINITY integra una AI conversacional que actúa como asistente personal. Esta decisión influye directamente en el diseño del puesto de conducción, ya que la pantalla, los sensores y los sistemas de entrada de voz se integran de forma coherente en la arquitectura del habitáculo.
El sistema, desarrollado con tecnología de Nvidia, se apoya en un conjunto de cámaras que permiten al asistente interpretar el entorno. Así, el vehículo reconoce tráfico, peatones, señales o escaparates, y traduce esa información en acciones útiles para el conductor. Desde el punto de vista del diseño, esta integración convierte al interior en una extensión del espacio digital personal, más cercana a un dispositivo inteligente que a un automóvil tradicional.
TRINITY se presenta como una plataforma en evolución. Según su creador, las futuras mejoras llegarán principalmente a través del software, lo que refuerza la idea de un objeto diseñado para adaptarse con el tiempo. Este enfoque sitúa al diseño industrial en un papel estratégico, ya que la arquitectura física debe admitir actualizaciones sin perder coherencia formal.
Con una producción inicial limitada a 500 unidades y un lanzamiento previsto para 2027 por un precio por debajo de los 30.000 euros, TRINITY se posiciona como un laboratorio de ideas más que como un vehículo de masas.



