Tras dos años sin celebrarse, Salon Privé London regresaba en 2026 con una cuarta edición especialmente esperada. Para nosotros, además, tenía un valor añadido: no solo suponía el reencuentro con un evento que ya habíamos vivido en sus primeras etapas, sino también nuestro primer concurso de elegancia internacional cubierto desde CarDesign.es. Un punto de partida simbólico… y exigente.
Volver a Chelsea nos ha permitido entender hasta qué punto el certamen ha evolucionado. Hemos encontrado un evento más sólido, más ambicioso y, sobre todo, más consciente de lo que quiere ser dentro del calendario europeo. Porque aquí no se replica el modelo clásico del concurso de elegancia. El llamado Concours de Vente convierte cada coche en una pieza disponible a la venta, eliminando la distancia entre exposición y mercado y transformando la experiencia en algo mucho más directo, casi tangible .

En el corazón del Royal Hospital Chelsea, el evento se plantea como una interpretación más urbana, inmediata y comercial del universo Salon Privé. Un jardín automovilístico donde conviven clásicos a la venta, hiperdeportivos, marcas de lujo y una atmósfera social muy británica, más cercana a una garden party contemporánea que a un concours tradicional
El valor del formato londinense
La gran singularidad del evento sigue siendo el Concours de Vente, un formato que rompe con una de las normas no escritas del concurso clásico. Aquí, a diferencia de otros grandes encuentros, los coches no están solo para ser admirados. Todos están a la venta y todos llegan de la mano de especialistas, comerciantes y casas con stock real. Eso convierte el paseo por los jardines del Royal Hospital Chelsea en algo distinto. No estamos ante una exposición estática de coches intocables, sino ante una mezcla muy atractiva entre concurso, escaparate y mercado de altísimo nivel.

La organización había anticipado más de 90 coches inscritos antes del arranque, y finalmente el campo reunió 80 automóviles clásicos y modernos seleccionados, presentados por más de 30 especialistas entre los que figuraban nombres como Furlonger, Hilton and Moss, Joe Macari Performance Cars, Fiskens, Tom Hartley, Dylan Miles o Howard Wise…
El Monteverdi 375L, un ganador con mucha presencia
El gran vencedor de esta edición ha sido el Monteverdi 375L de 1970 presentado por Alan Carrington Classic Cars, que se llevó el Prix d’Honneur. Hablamos de uno de los apenas 65 ejemplares construidos, acabado en Seychelles Blue, equipado con un V8 Chrysler de 440 pulgadas cúbicas y cambio manual de cuatro velocidades, y recién salido de una restauración de nueve años. En un evento como este, donde el contexto comercial importa casi tanto como el pedigrí, su victoria refuerza que el mercado sigue premiando coches con relato, con escasez y con una identidad visual muy marcada.

Y lo cierto es que, visto en directo, el Monteverdi tiene mucho de eso. Tiene esa mezcla tan setentera de gran turismo europeo y músculo americano, con un frontal largo, una cintura limpia y una presencia sobria pero muy segura de sí misma. No es el coche más obvio del concurso, y quizá precisamente por eso su triunfo resulta tan satisfactorio.
Junto al ganador absoluto, el certamen dejó otros premios relevantes. El People’s Choice fue para el Ferrari 250 GT SWB Competizione de 1960 presentado por Joe Macari Performance Cars, mientras que el Pensioners’ Trophy, decidido por los propios residentes del Royal Hospital Chelsea, recayó en el Jaguar XK120 OTS de 1949 de Car Iconics. Por clases, los vencedores fueron el Mercedes Benz 230 SL de 1965, el Ferrari 575 Superamerica HGTC de 2005, el propio Monteverdi 375L y el BMW Motorsport 3.5 CSL Werks Group 5 de 1976. El jurado estuvo formado por Keith Bluemel, Tony Willis, Thomas Howarth y Freddie Atkins @tfjj.

Más allá del concurso
Aunque el Concours de Vente siga siendo el núcleo del evento, sería un error reducir Salon Privé London a eso. La edición de 2026 ha reforzado mucho su programa paralelo con una puesta en escena más cuidada y una lectura más contemporánea del automóvil de alto nivel. La organización estructuró cada jornada con Grid Walks matinales y desfiles de fabricantes, dedicando los tres días a concentraciones de marca muy concretas. El jueves estuvo protagonizado por Koenigsegg, el viernes por Aston Martin Valhalla y el sábado por Maserati, con presencia destacada de MC20 y MC12.

A eso se sumaron los clubes invitados y varias celebraciones paralelas que ayudaron a dar profundidad al evento. Porsche Club GB acompañó la jornada inaugural con su 65 aniversario, Lotus Drivers Club aprovechó el viernes para celebrar los 50 años del Lotus Elise, y el sábado Maserati Club UK llevó a Chelsea una lectura histórica de la marca bajo el tema Maserati Through the Ages.
En las praderas del Royal Hospital se dejaron ver nombres como Aston Martin London, Analogue Automotive, Encor Design, Fiat and Abarth, Austin Motor Company, Singer Vehicle Design, BRABUS, Koenigsegg UK a través del nuevo SuperVettura, e incluso propuestas más inesperadas como Microlino.

Un concurso que ya importa de verdad
Salon Privé London ya no es una simple extensión urbana de Blenheim Palace. Tiene su propia voz y, sobre todo, tiene una función muy concreta dentro del calendario internacional. Frente al concurso clásico de propiedad privada y liturgia más solemne, aquí vemos una versión más dinámica, más comercial y más integrada en la ciudad. Y eso, lejos de restarle prestigio, le da una personalidad reconocible. Los más de 18.000 visitantes que recibió la edición de 2026 refuerzan esa lectura.
También ayuda la manera en que la organización ha expandido su radio de acción más allá del recinto. La activación previa en Sloane Street el 11 de abril, con un pequeño concours urbano temático bajo la idea Old vs New, demuestra que Salon Privé entiende bien el valor de Chelsea como ecosistema y no solo como localización. Llevar clásicos, superdeportivos e hiperdeportivos a una de las calles comerciales más icónicas de Londres es una forma muy eficaz de convertir el evento en conversación de ciudad y no solo en destino para iniciados.

En definitiva, volver a Salon Privé London nos ha servido para comprobar que aquel primer viaje internacional de CarDesign.es hoy tiene otro peso. El evento ha crecido, ha afinado su propuesta y se ha hecho más relevante dentro del circuito europeo de primavera. Sigue siendo elegante, sigue siendo británico en el mejor sentido del término y sigue teniendo ese equilibrio entre glamour y gasolina que tanto funciona en Londres. Pero ahora, además, transmite algo todavía más importante. Confianza en su propio formato. Y en un calendario saturado de concursos, ferias y reuniones boutique, eso ya es mucho decir.



