Venta histórica
Porsche ha completado su salida de Bugatti Rimac y Rimac Group, poniendo fin a una etapa iniciada en 2021 con la creación de la joint venture que reunió a la marca francesa de hipercoches con el fabricante tecnológico croata. La operación, cerrada en septiembre de 2026 tras recibir las autorizaciones regulatorias, forma parte del proceso de reorganización de Porsche y de su decisión de concentrar recursos en su negocio principal. En el momento de constituirse Bugatti Rimac, Rimac Group pasó a controlar el 55 % de la sociedad, mientras que Porsche mantuvo el 45 % restante. Paralelamente, el fabricante alemán había adquirido una participación en Rimac Group que llegó aproximadamente al 20,6 %. Estas inversiones permitieron a Porsche participar en el desarrollo de la tecnología eléctrica y de los nuevos proyectos de Bugatti bajo la dirección de Mate Rimac.
La venta fue anunciada originalmente en abril de 2026 en la que Porsche acordó entonces transferir la totalidad de sus participaciones en Bugatti Rimac y Rimac Group a un consorcio encabezado por HOF Capital, firma de inversión con sede en Nueva York, junto con BlueFive Capital y otros inversores institucionales de Estados Unidos y Europa. Los términos económicos de la operación no fueron comunicados inicialmente.

La decisión de Porsche de desprenderse de Bugatti Rimac y del Grupo Rimac dice más de las propias prioridades de Porsche que de cualquiera de estas dos empresas de hipercoches. El fabricante de coches deportivos se encuentra inmerso en un doloroso proceso de reajuste tras años de inversiones masivas en electrificación, una menor demanda en China, los aranceles estadounidenses y costosos cambios en la estrategia de producto. La venta de participaciones minoritarias aporta a Porsche algo especialmente útil en este momento: liquidez y menos distracciones. Eso no significa que Bugatti o Rimac se hayan convertido de repente en malas inversiones.
Ambas siguen siendo importantes desde el punto de vista tecnológico, y los negocios continúan bajo su dirección actual y con nuevos inversores. La cuestión más importante es si Porsche sigue obteniendo suficientes beneficios de poseer participaciones en ellas mientras, al mismo tiempo, intenta recuperar la rentabilidad, simplificar las operaciones y financiar una gama más amplia de productos de combustión, híbridos y eléctricos. También hay algo simbólicamente interesante en el hecho de que Porsche se aleje de dos marcas asociadas a la vanguardia absoluta de la tecnología de alto rendimiento. La empresa parece cada vez más decidida a dedicar más energía a fortalecer la propia Porsche.
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Operación valorada en 1.000 millones de euros
Con el cierre definitivo de la operación, Porsche ingresará aproximadamente 1.000 millones de euros. De esta cantidad, 250 millones de euros se destinarán a reforzar la financiación de sus obligaciones de pensiones. La compañía también ha incorporado el efecto de la desinversión a sus previsiones financieras para 2026, elevando su previsión de margen de flujo de caja neto de automoción hasta entre el 5,5 % y el 7,5 %, frente al 3 %–5 % previsto anteriormente.

La decisión se enmarca en una reorganización más amplia de Porsche. En mayo, la compañía anunció medidas destinadas a reducir su estructura y concentrar sus actividades en el negocio principal, incluyendo la discontinuación prevista de Cellforce Group, Porsche eBike Performance y Cetitec, además de una reducción de más de 500 puestos de trabajo.
Rimac asume el control de Bugatti Rimac
Tras la salida de Porsche, Rimac Group mantiene su participación mayoritaria del 55 % en Bugatti Rimac, mientras que el consorcio liderado por HOF Capital adquiere la participación que pertenecía al fabricante alemán. HOF Capital se incorpora además como uno de los principales accionistas de Rimac Group, junto a Mate Rimac.
La operación modifica así la estructura accionarial que había definido el futuro de Bugatti desde 2021. Durante los últimos años, la colaboración entre Porsche y Rimac permitió combinar la tradición y los recursos industriales de Bugatti con la experiencia de Rimac en propulsión eléctrica, baterías y sistemas de alto rendimiento. Con la salida de Porsche, esta etapa llega oficialmente a su fin, mientras Bugatti Rimac continúa bajo el control mayoritario de Rimac Group.

El movimiento también refleja el cambio de prioridades de Porsche en un momento de presión sobre el fabricante alemán. Su negocio se ha visto afectado por la evolución de la demanda en China, los aranceles estadounidenses y la transición hacia el vehículo eléctrico, factores que han llevado al Grupo Volkswagen a plantear una amplia reestructuración.
Para Bugatti, el nuevo escenario deja a Rimac con un papel todavía más relevante en la dirección de la marca. La compañía croata ha señalado que la asociación con Porsche permitió establecer las bases para la siguiente etapa de Bugatti, mientras que la llegada de nuevos inversores pretende proporcionar recursos para continuar con su desarrollo.



