Una nueva etapa para el SUV de CUPRA
El Ateca fue el primer modelo que CUPRA lanzó como marca independiente, con una gama que arrancó alrededor del 2.0 TSI de 300 CV y después incorporó opciones menos potentes. El Terramar ocupa un lugar distinto: es más grande y ofrece una variedad mecánica que va desde el 1.5 eTSI de 150 CV hasta los híbridos enchufables de 204 y 272 CV, además de las versiones de gasolina de 204 y 265cv. Su nombre remite al antiguo Autòdrom de Terramar, en Sitges, donde CUPRA presentó la marca en 2018.
La plataforma MQB EVO da vida al Terramar compartiendo arquitectura con varios SUV del Grupo Volkswagen como son el VW Tiguan, Tayron, Skoda Kodiaq o el Audi Q3. En esta versión, el sistema combina un motor 1.5 TSI, unido a un propulsor eléctrico y una caja DSG de seis velocidades. La potencia conjunta de 204 CV basta para moverlo con soltura en el uso familiar, mientras que la batería permite cubrir en eléctrico buena parte de los trayectos cotidianos si se recarga con regularidad.
Un diseño que se reconoce a distancia
El Terramar tiene más personalidad visual que sus parientes de grupo, percibiéndose mas juvenil y atrevido. El frontal adopta la llamada “boca de tiburón”, ahora extendida en toda la gama CUPRA, y preside la mirada alrededor de unos faros Matrix LED con tres triángulos como elemento de luz diurna. En los extremos del frontal, los embellecedores forman una suerte de tomas de aire de gran tamaño que ayudan a mejorar la imagen agresiva del conjunto, estas dan paso a las «air curtain» que carenan virtualmente el paso de rueda y así reducen el coeficiente aerodinámico. Es un lenguaje deliberadamente marcado; frente a la neutralidad de otros SUV de Volkswagen, Audi o Škoda, este CUPRA busca que se le identifique antes de leer el emblema.

La carrocería integra los pasos de rueda en sus propias superficies, sin recurrir a molduras de plástico contrastadas. El lateral se percibe limpio sin líneas de tensión innecesarias, únicamente recurre a un captador de luz bien trabajado. Detrás, una franja luminosa conecta los pilotos y el logo tribal iluminado, mientras que el difusor integrado aporta una lectura deportiva aunque su función sea principalmente estética.

Un habitáculo pensado para quien conduce
La pantalla central de 12,9 pulgadas y la consola se orientan hacia el conductor. Los ajustes de la unidad probada transmitían solidez y buena calidad constructiva, con superficies blandas en la mayoría de elementos. Los asientos eléctricos ofrecían buen apoyo lateral sin resultar demasiado envolventes. El volante conserva un aro de buen grosor y reúne mandos físicos para el cuadro de 10,25 pulgadas, el arranque y los modos de conducción; las levas a diferencia de otros híbridos enchufables, en este caso permiten manejar la caja DSG.
La ausencia de botones físicos para la mayoría de funciones obliga a pasar por la pantalla incluso para operaciones que agradecerían un acceso directo físico. El sistema multimedia responde con fluidez, pero esa rapidez no sustituye del todo la comodidad de elementos físicos para controlar dicho sistema. El equipo de sonido Sennheiser ofrece una calidad de audio elevada, probablemente de las mejores de su segmento. En la segunda fila de asientos hay buen espacio en todas las direcciones y la banqueta permite regular la longitud e inclinación de esta, dos soluciones que ayudan a mejorar la modularidad del conjunto.

El maletero ofrece 400 litros en su configuración habitual y puede llegar a 490 al adelantar la segunda fila. Esa capacidad resulta aprovechable para una familia, aunque la batería del sistema híbrido limita el volumen disponible frente a otras motorizaciones. El Terramar compensa con un habitáculo espacioso, pero quien cargue a menudo cochecitos o equipaje voluminoso tendrá que valorar esa diferencia.
Más de 90 kilómetros eléctricos en nuestra prueba
En el día a día, el Terramar prioriza el confort. La suspensión adaptativa DCC equipada en nuestra unidad, absorbía bien las irregularidades y hacía agradables los desplazamientos urbanos y de circunvalación. En modo eléctrico, el SUV se mueve con suavidad y sin exigir nada especial al conductor; la clave para aprovecharlo es cargarlo y reservar el motor de gasolina para los trayectos largos.

Combinamos recorridos urbanos, interurbanos y de carretera hasta agotar la autonomía eléctrica disponible. Superando los 90 kilómetros antes de que el sistema empezara a recurrir principalmente al motor de gasolina, aunque mantiene una reserva de batería para apoyar la entrega de potencia. Tras completar 510 kilómetros, el consumo medio indicado fue de 5,5 l/100 km, una cifra contenida para un SUV de este tamaño y más significativa al haber medido también el tramo posterior al uso eléctrico.
Cómodo en carretera, sin vocación de deportivo
La carretera abierta es el terreno donde mejor encaja el Terramar. Avanza con aplomo, mantiene un nivel de comodidad alto y controla bien los movimientos de la carrocería. Los 204 CV dan margen suficiente para adelantar e incorporarse con solvencia, sin que el conjunto transmita esfuerzo en conducción normal. La caja automática de doble embrague DSG de seis relaciones se percibe suave y con suficiente rapidez yendo de forma relajada, pero en el momento que se necesita una mayor rapidez de ella, responde sin problema alguno.

En una carretera revirada se puede mantener un ritmo ligero, pero el Terramar no invita a tratarlo como un deportivo al uso. El chasis, los frenos y el sistema híbrido priorizan un uso amplio y familiar; si se fuerza en mayor medida, se percibe que no están puestos a punto para buscar sensaciones de conducción deportiva. Su virtud está en enlazar jornadas largas con comodidad y responder cuando se necesita potencia, sin renunciar a viajar a alta velocidad o querer jugar sin excesos con el conjunto.
¿Vale lo que cuesta?
La unidad probada llevaba acabado Beyond Core y opciones como techo solar, llantas específicas, suspensión adaptativa, faros Matrix LED, equipo de sonido Sennheiser y gancho de remolque eléctrico. Según el precio en la web del fabricante para esta configuración, su precio es de 56.540 euros con descuentos de marca. Es una suma elevada, aunque el equipamiento y la motorización enchufable colocan al Terramar en un territorio de SUV familiar bien equipado.

En cuanto a las ayudas estatales en 2026 el programa estatal vigente es Auto+, con un límite de 45.000 euros en factura sin impuestos para turismos de hasta siete plazas, incluidos los extras y servicios después de descuentos. Por eso, la posibilidad de optar a la ayuda depende de recalcular la factura y retirando algún extra dejará el coche dentro del límite. Con todo, el Terramar e-Hybrid 204 CV nos parece una propuesta completa para quien pueda cargarlo a diario y valore el confort, el diseño y la versatilidad.



