Este año tuvimos la oportunidad de vivir el evento desde dentro una vez más, acompañando las verificaciones técnicas, las presentaciones privadas, los desfiles y la jornada pública de Villa Erba. Entre la lluvia italiana, los amaneceres sobre el lago y conversaciones imposibles rodeados de coches únicos, así fue nuestra experiencia en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este 2026.
El Concurso de Elegancia
El Concorso d’Eleganza Villa d’Este está considerado como el concurso de elegancia más prestigioso de Europa y una de las citas más importantes del mundo dedicadas al automóvil clásico. Fundado en 1929, el evento ha mantenido intacta su tradición y exclusividad, convirtiéndose en un referente internacional gracias a la calidad de los vehículos participantes, su cuidada organización y el incomparable entorno del Lago de Como.
Celebrado en la localidad de Cernobbio, el certamen reúne cada año algunos de los automóviles históricos y modernos más exclusivos del mundo, abarcando distintas décadas de la historia del automóvil. Además del prestigioso premio principal, los participantes compiten por reconocimientos como la Coppa d’Oro, elegida por votación del público, y otros galardones especiales como el Trofeo del Presidente. La organización del evento se divide entre dos escenarios emblemáticos: el concurso principal celebrado en Villa d’Este y la jornada abierta al público desarrollada en Villa Erba, consolidando así uno de los encuentros más exclusivos y elegantes del calendario automovilístico internacional.
Nuestro viaje al corazón del Concorso d’Eleganza Villa d’Este 2025
Jueves y viernes: verificaciones bajo la lluvia y el parking más exclusivo del mundo
Los días previos al concurso son, para muchos, incluso más especiales que el propio sábado. Mientras el público todavía no ha invadido Villa d’Este, los participantes llegan poco a poco para someter sus vehículos a las inspecciones técnicas y de autenticidad previas al certamen.

Durante el jueves y el viernes pudimos acompañar parte de este proceso, donde la organización comprueba minuciosamente bastidor, chasis, mecánica y documentación de cada automóvil para garantizar que todo coincide con la información proporcionada antes del concurso. Es un momento mucho más íntimo y relajado, donde las piezas todavía no están colocadas en los jardines y se pueden observar muy de cerca.
La lluvia fue constante durante ambos días, dificultando bastante el trabajo exterior, aunque también aportando cierta atmósfera cinematográfica al lago y a los alrededores de Villa d’Este. Aun así, pudimos contemplar auténticas joyas durante las verificaciones, como el espectacular Volkswagen W12 Nardò, el Pagani Zonda C12S, el noveno en fabricarse y único en el mundo con techo de cristal, el Lamborghini – Countach LP400 «Periscopio» en color marrón con el interior en color mostaza, o un precioso Pegaso Z-102 Touring con matrícula histórica de Madrid proveniente de Estados Unidos.

Pero probablemente lo más fascinante de estas jornadas sea el garaje de Villa d’Este. Tres plantas completas repletas de algunas de las piezas más valiosas del planeta, mezclando décadas, estilos y filosofías completamente distintas. Caminar por allí significa encontrarte, casi sin buscarlo, con un Ferrari único junto a un prototipo olvidado o un hypercar contemporáneo aparcado al lado de un preguerra ganador de Le Mans. Sin exagerar, probablemente sea el parking más exclusivo del mundo.
Viernes: BMW ALPINA y la sorpresa del Kimera K39
El viernes también estuvo marcado por dos presentaciones simultáneas muy importantes para el evento. Por un lado, BMW celebró en Villa d’Este, en el Jardín de los Mosaicos de la villa, la presentación mundial del nuevo Vision BMW ALPINA, el primer proyecto desarrollado tras la integración definitiva de ALPINA dentro del BMW Group. La presentación, dirigida por Adrian van Hooydonk, volvió a demostrar cómo Villa d’Este se ha convertido también en un escaparate perfecto para mostrar el futuro del automóvil, no solo su pasado.

Al mismo tiempo, Kimera Automobili realizaba la presentación de su nuevo K39, aunque no pudimos acudir al evento debido a la coincidencia horaria. Sin embargo, la gran sorpresa llegó cuando vimos el coche entrando en Villa d’Este como participante oficial de la categoría Concept Cars & Prototypes. Su presencia no había trascendido previamente y fue uno de los momentos más comentados entre fotógrafos y asistentes.

El Kimera K39 se convirtió además en uno de los protagonistas del fin de semana tras recibir el Concorso d’Eleganza Design Award. Diseñado por el español Ángel Guerra, el modelo representa el primer hiperdeportivo completamente original de la firma italiana y una nueva etapa más allá del restomod tradicional. En nuestra web podéis encontrar también una entrevista exclusiva con su diseñador.
Sábado: el verdadero corazón de Villa d’Este
El sábado arrancó muy temprano. A primera hora recogimos nuestro pase de prensa para intentar capturar los mejores momentos de luz antes de que los jardines comenzaran a llenarse de asistentes, coleccionistas e invitados. Poco a poco, cada participante fue ocupando su lugar alrededor de Villa d’Este para las inspecciones del jurado y la posterior votación pública, mientras el lago y las terrazas del hotel comenzaban a transformarse en el escenario automovilístico más exclusivo del mundo.

Pero la magia de Villa d’Este no reside únicamente en los coches. Sí, el nivel de las piezas presentes es absolutamente extraordinario, pero gran parte del encanto del evento está en las personas que lo rodean. Magnates, herederos de grandes dinastías industriales, diseñadores históricos y nuevos empresarios conviven durante un fin de semana en un entorno casi irreal donde el automóvil actúa como lenguaje común. Durante la jornada pudimos conversar con coleccionistas cuyas colecciones rozan lo absurdo, aunque en un lugar así todos parecen simplemente un apasionado más compartiendo historias alrededor de un coche.
A partir del mediodía comenzó el tradicional desfile de los participantes frente al jurado y el público asistente, acompañado por la entrega de premios históricos como la prestigiosa Coppa d’Oro y otros galardones especiales en la icónica plaza empedrada frente al Lago di Como. Además, el certamen volvió a reunir algunas de las figuras más reconocidas del mundo del automóvil y el diseño, entre ellas Christian von Koenigsegg, Giorgetto Giugiaro, Pierfrancesco Favino y el Leopoldo de Baviera, reforzando una vez más el carácter cultural, histórico y profundamente exclusivo del Concorso d’Eleganza Villa d’Este.
Un concurso dividido en ocho clases
El Concorso d’Eleganza Villa d’Este se distingue por reunir una cuidada selección de automóviles clásicos que representan un siglo de historia, diseño e innovación automovilística. Cada vehículo expuesto destaca por su autenticidad, su conservación artesanal y su relevancia cultural dentro de la evolución del automóvil. Más allá de su valor estético, estos modelos son considerados auténticas piezas vivas del patrimonio automotriz, motivo por el cual el comité de selección del certamen crea cada año nuevas categorías temáticas para contextualizar a los participantes dentro de distintas etapas y corrientes de la historia del motor. En esta edición, cerca de 50 automóviles formaron parte de las diferentes clases de competición del evento:
El Concorso d’Eleganza Villa d’Este estructura su competición en ocho categorías distintas, identificadas de la Clase A a la H, cada una dedicada a un capítulo concreto de la evolución del automóvil. La Clase A estuvo enfocada en las exclusivas carrocerías personalizadas de las décadas de 1920 y 1930, otorgando la victoria al Delage D8 de 1931. Por su parte, la Clase B rindió homenaje a las propuestas futuristas de los años treinta y cuarenta, donde destacó el BMW 328 Bügelfalte de 1937.
La Clase C celebró el diseño extravagante y sofisticado de los años cincuenta, coronando al espectacular Ferrari 212 Coupé Speciale de 1952, una pieza única carrozada por Ghia para el Salón de París de 1952. Basado en el exclusivo chasis 212 Inter y equipado con el célebre V12 Colombo de 2.6 litros, este one-off destacó por sus elegantes proporciones, su distintivo perfil trasero con inspiración casi aeronáutica y una sofisticada pintura bicolor que insinuaba pequeñas aletas posteriores, adelantándose visualmente a muchas tendencias de diseño de la década. Además de ser uno de los únicamente 34 Ferrari carrozados por Ghia, el coche perteneció originalmente al expresidente argentino Juan Perón, convirtiéndolo también en una de las piezas históricamente más fascinantes de toda la edición.

Mientras que la Clase D puso el foco en algunos de los modelos más cotizados y deseados de la historia, con la victoria del icónico BMW 507. Un roadster nacido de un error de cálculo comercial pero convertido en leyenda, impulsado por Max Hoffman y diseñado por Albrecht Graf von Goertz, que terminó en una producción limitada de solo 252 unidades y hoy es uno de los grandes iconos del diseño de BMW.
En la Clase E, dedicada a las grandes leyendas de resistencia vinculadas a Enzo Ferrari, el vencedor fue el Ferrari 250 GT Zagato, una de las únicamente cinco unidades construidas y probablemente una de las interpretaciones más especiales de la saga 250 GT gracias a su carrocería ligera firmada por Zagato y su característico techo “double bubble”. Una pieza que, como ya habíamos podido comprobar en Salon Privé Blenheim Palace 2023, sigue teniendo una presencia absolutamente magnética en persona, donde la mezcla entre la elegancia clásica de Ferrari y el enfoque radical de Zagato da como resultado una silueta mucho más ligera, compacta y agresiva que cualquier otro 250 GT de la época. El ejemplar presente en Villa d’Este, chasis 0665 GT, compitió incluso en la Mille Miglia de 1957 logrando un impresionante sexto puesto absoluto y terminó proclamándose campeón italiano GT de más de 2 litros ese mismo año.

Con mención especial también a uno de los Ferrari 250 GTO más espectaculares que hayamos visto jamás. Se trataba del chasis 3589GT, una de las únicamente ocho unidades con volante a la derecha construidas. El coche pasó décadas prácticamente abandonado a la intemperie sobre un remolque en Ohio hasta ser redescubierto y restaurado décadas después, convirtiéndose hoy en uno de los “barn finds” más famosos e importantes de toda la historia del automóvil.

La Clase F destacó vehículos conservados en estado original y sin restauraciones completas, donde sobresalió el DeTomaso Mangusta. Finalmente, la Clase G estuvo reservada a la evolución de los grandes GT, con el legendario Lamborghini Miura SV como ganador. La versión SV representaba la culminación del proyecto Miura, con un V12 transversal de 385 CV, mejoras clave en refrigeración y estabilidad, y un diseño actualizado con pasos de rueda ensanchados y una estética más limpia en el frontal tras la eliminación de las “pestañas” de los faros.

La Clase H celebró la consolidación de los superdeportivos modernos, premiando al experimental Volkswagen W12 Nardo.
El Volkswagen W12 Nardò: el mito hecho realidad
Sin duda, uno de nuestros coches favoritos de toda la edición fue el espectacular Volkswagen W12 Nardò del año 2000, perteneciente a la familia Piëch y considerado el único ejemplar matriculado del mundo. Verlo allí, sobre los jardines de Villa d’Este rodeado de Ferrari históricos, Bugatti legendarios y prototipos irrepetibles, resultaba casi surrealista.

El W12 Nardò pertenece a esa categoría de coches que durante años parecían más un mito de internet y videojuegos que un automóvil real. Uno de esos concept cars imposibles destinados a quedarse para siempre bajo los focos de un salón. Pero Ferdinand Piëch convirtió aquella locura en una demostración técnica brutal.
Diseñado por Giorgetto Giugiaro en Italdesign, el W12 combinaba motor central, tracción trasera, cambio manual y un enorme W12 atmosférico de 6 litros y cerca de 600 CV. Básicamente, un Volkswagen que no tenía absolutamente nada de “coche del pueblo”.

Su leyenda quedó marcada para siempre en Nardò, donde batió récords mundiales recorriendo más de 7.000 kilómetros a casi 300 km/h de media durante 24 horas. Y quizá eso sea lo más fascinante: el W12 Nardò representa una época irrepetible donde algunos fabricantes todavía se atrevían a crear proyectos completamente irracionales simplemente porque podían hacerlo.

El BMW 328 “Bügelfalte” conquista el Best of Show
El jurado internacional del Concorso d’Eleganza Villa d’Este, encabezado por Helmut Käs y Wilhelm Schmid, concedió el premio Best of Show 2026 al excepcional BMW 328 Bügelfalte de 1937, considerado una de las piezas más especiales del certamen. Durante la jornada del sábado, el coleccionista italiano propietario del vehículo realizó una exhibición dinámica que permitió a los asistentes escuchar el característico sonido de su motor de seis cilindros, poniendo en valor la esencia deportiva y la elegancia mecánica del modelo. El BMW 328 “Bügelfalte” destaca además por tratarse del único roadster especial fabricado por BMW en su planta de Múnich.
El vencedor del Trofeo BMW Group – Best of Show recibió como premio un exclusivo reloj A. Lange & Söhne 1815 Chronograph, elaborado en oro blanco de 18 quilates y equipado con una esfera de oro rosa macizo, además del escudo del Concorso d’Eleganza Villa d’Este grabado artesanalmente en la tapa posterior. Desde el inicio de su colaboración en 2012, A. Lange & Söhne ha reforzado en el certamen la estrecha relación histórica entre el automovilismo y la medición del tiempo, compartiendo con el evento valores como la tradición, la excelencia artesanal y la innovación mecánica.
La Coppa d’Oro fue para el Mercedes-Benz 300 SL Roadster
Además del prestigioso premio Best of Show, el Concorso d’Eleganza Villa d’Este también hizo entrega del histórico Trofeo Coppa d’Oro Villa d’Este, uno de los reconocimientos más emblemáticos y tradicionales del certamen, cuyo vencedor es elegido directamente mediante votación del público asistente. En esta edición de 2026, el galardón fue concedido al elegante Mercedes-Benz 300 SL Roadster de 1963, una de las últimas unidades producidas del icónico modelo alemán. El vehículo pertenece a la colección privada del coleccionista estadounidense Eric Blumencranz.

Esta unidad, entregada nueva en mayo de 1963 con número de chasis 198.042-10-003204, pasó más de seis décadas en la misma ciudad alemana, al cuidado de tan solo dos propietarios anteriores. Completamente sin restaurar, pintura original, maletas a medida, porta esquís y kit de herramientas, se trata de un modelo histórico en un estado de conservación y compromiso de originalidad sin precedentes.
Domingo: amanecer en Villa d’Este y desfile hacia Villa Erba
El domingo comenzó antes incluso de que saliera el sol. A las siete de la mañana ya estábamos dentro de Villa d’Este aprovechando uno de esos momentos irrepetibles que solo existen durante unos pocos minutos: los jardines completamente vacíos, el silencio del Lago di Como y algunos de los coches más especiales del planeta descansando bajo la luz tenue del amanecer.
Fue, probablemente, uno de los momentos más mágicos de todo el fin de semana. Poder fotografiar sin gente alrededor modelos como el Pagani Zonda C12S, el Ferrari 250 GT Zagato, el Volkswagen W12 Nardò o el Bugatti Veyron Prototype 5.1 Chassis 501, la icónica unidad utilizada en la histórica sesión fotográfica sobre los lagos de sal del desierto de Utah, es una experiencia difícil de describir. En ese instante, Villa d’Este deja de parecer un evento y se convierte casi en un museo vivo detenido en el tiempo.

Poco después nos desplazamos hacia la emblemática calle principal de Cernobbio para presenciar el tradicional desfile matinal hacia Villa Erba. Más de 50 automóviles históricos atravesando lentamente el pueblo junto al lago, rodeados de miles de aficionados, cámaras y vecinos asomados desde balcones y cafeterías, sigue siendo una de las imágenes más especiales de todo el calendario automovilístico mundial.

Villa Erba y el día abierto al público
Con la llegada de los participantes a Villa Erba comenzó el II Festival Concorso d’Eleganza Villa d’Este Public Day, la jornada pensada para acercar el evento al gran público. Nada más llegar, los coches quedaron expuestos sobre los jardines principales antes de continuar con las últimas evaluaciones y desfiles del certamen, mientras miles de asistentes recorrían el recinto entre exposiciones, música en directo y actividades relacionadas con el automóvil clásico y contemporáneo.

El ambiente en Villa Erba es completamente distinto al de Villa d’Este. Mucho más abierto, cercano y dinámico, pero manteniendo intacta esa sensación de estar rodeado de coches irrepetibles. Además de los participantes del concurso, el recinto acogió celebraciones especiales dedicadas al 50 aniversario de la BMW Art Car Collection, el BMW Serie 6 y los 40 años del BMW M3, mezclando competición, diseño y cultura automovilística en un entorno mucho más relajado.
Uno de los momentos más especiales de la jornada llegó con la entrega del Concorso d’Eleganza Design Award al Kimera K39. Este galardón, incorporado al certamen en 2002, nació con el objetivo de premiar al concept car o prototipo más innovador de cada edición, manteniendo vivo el espíritu original de Villa d’Este como escaparate de las ideas más avanzadas de la industria automovilística.

A día de hoy, el premio representa ese vínculo entre el pasado y el futuro del automóvil que define tan bien al evento. Mientras los jardines de Villa d’Este celebran algunas de las piezas históricas más importantes jamás construidas, Villa Erba se convierte en el lugar donde fabricantes y diseñadores muestran hacia dónde podría dirigirse el automóvil en los próximos años.
En esta edición, el vencedor fue el Kimera K39, el primer hiperdeportivo completamente original de Kimera Automobili, limitado a solo 100 unidades e inspirado en los vehículos silhouette de resistencia de los años 80. Diseñado por Ángel Guerra, el modelo combina referencias al automovilismo clásico italiano con soluciones aerodinámicas y tecnológicas completamente contemporáneas, además de un nuevo motor V8 biturbo desarrollado junto a Koenigsegg.
Tuvimos además la oportunidad de vivir el momento prácticamente desde dentro, acompañando a Luca Betti justo cuando recibió la noticia de la victoria. La reacción del público fue inmediata: aplausos, gritos y una energía contagiosa alrededor de un coche que muchos consideraban el merecido ganador desde el primer momento en que apareció en Villa d’Este.
El certamen también celebró el tradicional Trofeo BMW Group Ragazzi, el premio otorgado por los asistentes menores de 16 años al automóvil más destacado del evento. En esta edición, el galardón recayó sobre el histórico Bugatti Type 37 de 1928, un buen indicativo de que incluso las generaciones más jóvenes siguen valorando modelos históricos.
Con el desfile final, las últimas conversaciones entre coleccionistas y el Lago di Como despidiéndose lentamente bajo la luz de la tarde, el Concorso d’Eleganza Villa d’Este 2026 volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las citas más especiales, exclusivas e importantes de toda la cultura automovilística mundial.




