Para este viaje, previsto entre el 6 y el 12 de junio, el Vaticano ha desplazado a España dos papamóviles procedentes de Roma. Uno de ellos es un Mercedes G 500, que se utilizará en Madrid y posteriormente en Gran Canaria; el segundo es un Isuzu D-Max, destinado inicialmente a Barcelona y después a Tenerife. Ambos vehículos han sido trasladados con la colaboración del Ejército del Aire y del Espacio, en coordinación con la organización del viaje y los responsables de seguridad del Vaticano.
Mercedes G 500, el papamóvil clásico que León XIV usará en Madrid y Canarias
El gran protagonista será el Mercedes G 500, un modelo que demuestra que el Vaticano no siempre recurre al vehículo más nuevo o tecnológicamente avanzado, sino al más adecuado para cada misión. Aunque León XIV dispone del moderno Mercedes-Benz G 580 eléctrico entregado al Vaticano en 2024, el vehículo elegido para España es un G 500 de la generación W463, con motor V8 de gasolina.
Se trata además de uno de los papamóviles más emblemáticos de la etapa reciente del Vaticano, ya que se estrenó durante el pontificado de Benedicto XVI y continúa prestando servicio casi dos décadas después. El Clase G se ha convertido desde los años 80 en una de las bases más reconocibles de la movilidad papal, gracias a su robustez, su imagen institucional y su facilidad para recibir transformaciones específicas. En este caso, el G 500 mantiene el ADN visual del todoterreno alemán, pero adaptado a una función completamente distinta a la prevista en su concepción original.

El vehículo cuenta con carrocería corta y configuración descapotable, con una estructura superior blindada destinada a proteger al Pontífice durante los actos públicos. Su acabado blanco, la matrícula SCV 1 y la presencia del escudo vaticano refuerzan una identidad visual que forma parte del imaginario colectivo de los papamóviles modernos.
Desde el punto de vista del diseño, Mercedes eliminó gran parte de la estructura posterior original para crear una plataforma ceremonial específica, mientras la estructura abierta mantiene el contacto visual con los fieles. Además, la configuración permite combinar cercanía y protección, dos conceptos que han definido la evolución del papamóvil desde el atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981.

Mecánicamente, el G 500 representa justo lo contrario del nuevo papamóvil eléctrico. Bajo el capó equipa un V8 atmosférico de 5,0 litros con 296 CV, tracción total y reductora, fundamental para facilitar desplazamientos a muy baja velocidad durante recorridos públicos, con suavidad y control.
Isuzu D-Max: una solución funcional para los recorridos urbanos
Junto al Mercedes-Benz viajará un vehículo mucho menos conocido pero igualmente representativo de una tendencia cada vez más frecuente en las visitas papales: la adaptación de plataformas comerciales para usos específicos.

El Isuzu D-Max destinado a Barcelona parte de una arquitectura pick-up que posteriormente ha sido modificada para alojar una estructura elevada desde la que el Papa puede saludar al público durante sus desplazamientos. Como suele ocurrir en este tipo de transformaciones, la versión original de doble cabina se ha reconvertido a una configuración más compacta para liberar espacio en la plataforma posterior, donde se sitúa el sillón papal realizado en cuero blanco con el escudo del Vaticano y una zona adicional para acompañantes.
El Isuzu apuesta así por una solución eminentemente práctica. Su configuración permite disponer de una amplia plataforma trasera, mejorar la visibilidad desde distintos ángulos y facilitar las operaciones logísticas asociadas a los actos públicos. Además, la estructura incorpora un suelo elevado para aumentar la visibilidad del Pontífice, así como un ligero dosel blanco sostenido por finos pilares que protege del sol o de la lluvia sin comprometer la interacción con los fieles.

A lo largo de las últimas décadas, numerosos viajes han apostado por vehículos desarrollados específicamente para las necesidades de cada país o recorrido. En este sentido, el D-Max continúa una tradición que prioriza la funcionalidad sobre la exclusividad mecánica. De hecho, este modelo se convirtió en una de las adaptaciones más representativas del pontificado de Francisco, que empleó en diferentes desplazamientos internacionales, al abandonar las tradicionales cápsulas blindadas de cristal y apostar por una configuración mucho más abierta, concebida para reforzar la cercanía visual con el público.
Junto a los dos papamóviles, el Sumo Pontífice empleará otros tres vehículos eléctricos tipo buggy que se han acondicionado especialmente para desplazamientos en espacios cerrados y encuentros pastorales de dimensiones más reducidas para favorecer la cercanía con los participantes.
En concreto, el primero de ellos se empleará en el Santiago Bernabéu y está fabricado en Burgos por la empresa GreenMowers. El segundo será trasladado desde Roma a Barcelona, y el tercero está desarrollado directamente en Tenerife empleando planos facilitados por el Vaticano.



