La nueva livery parte de la base cromática ya conocida del monoplaza, articulada en torno a un esquema bicolor en negro y blanco, pero en esta ocasión incorpora elementos gráficos que transforman esta estructura inicial sin romper su coherencia. De este modo, el motivo Stars and Stripes actúa como eje conceptual, integrando la iconografía nacional en las superficies del coche con una lógica compositiva que prioriza la legibilidad.
Uno de los recursos más significativos aparece en el alerón delantero, donde se incorporan 50 estrellas, cada una en representación de los estados que conforman Estados Unidos, un gesto que introduce una dimensión simbólica que conecta directamente el objeto técnico con un relato cultural. Asimismo, el alerón trasero incorpora la inscripción “USA” acompañada por los colores rojo, blanco y azul, lo que añade un acento cromático sobre un conjunto dominado por la neutralidad.

El diseño mantiene una línea contenida, sin recurrir a excesos formales, lo que permite preservar la identidad original del equipo. “La livery especial del Gran Premio de Miami es una extensión natural que se expresa sin exceso. Es deliberada y confiada”, destaca Cassidy Towriss, Chief Brand Advisor del equipo. De este modo, el diseño se plantea como una continuidad y no como una ruptura, lo que subraya la importancia de la coherencia en la construcción de marca dentro de la Fórmula 1 contemporánea.
En este mismo sentido se refiere Drew Cukor, presidente de TWG AI, socio principal de la escudería, quien ha señalado que “este diseño es más que una decoración, es una declaración de identidad e intención”.

Por otro lado, los pilotos Sergio Pérez y Valtteri Bottas lucirán monos específicos para el fin de semana de Miami, en los que se trasladan los mismos códigos gráficos.




