Del Muscle Car Europeo del pueblo al SUV Eléctrico Aspiracional
Lejos queda aquel mercado europeo de los 70 y 80, cuando el Ford Capri se convirtió en el coupé accesible por excelencia. Era el deportivo que muchos podían permitirse: largo capó, silueta estilizada y un carácter que prometía sensaciones sin exigir un presupuesto inalcanzable.
Desde entonces, la oferta ha evolucionado de forma exponencial hasta llegar al panorama actual: un abanico tan amplio de SUV eléctricos que prácticamente se solapan entre sí. Donde antes reinaban berlinas y coupés, hoy dominan los crossovers electrificados.

Los años 80 marcaron un punto de inflexión con la democratización del coche aspiracional en formato coupé. El Capri, junto a otros deportivos europeos accesibles, se dirigía a una generación que buscaba diseño, imagen y una conducción más emocional sin entrar en el territorio premium.
El Cliente de Ayer, el Comprador de Hoy
Hoy, en 2025, aquel cliente que soñaba —o incluso tuvo— un Capri clásico se encuentra cerca del ecuador de su vida. Y curiosamente, es precisamente este perfil de consumidor el que ahora compra SUV eléctricos aspiracionales, ya que es hacia donde ha migrado la atención del mercado.
Rizando más el rizo, Ford vuelve a ofrecer un Capri en su gama actual. ¿Casualidad? Lo que en los 70 fue un coupé accesible para una generación que quería algo más que un utilitario, hoy es un SUV eléctrico que responde a una generación que busca algo más que movilidad: busca identidad, tecnología y eficiencia sin renunciar al diseño.

¿Digno portador del nombre Capri? Realmente no se trata de una casualidad; de hecho, cobra mucho sentido estratégico. Ford ha logrado asociar el nombre Capri a un concepto más que a un modelo específico: el del coche aspiracional accesible que marcó a toda una generación. De esta manera, responde tanto a la nostalgia como a las necesidades actuales del cliente que en los años 70 soñaba —o estrenaba— un Ford Capri original.
Adaptado a las nuevas necesidades
El nuevo Ford Capri nace como parte de la gran transformación eléctrica de Ford Motor Company en Europa. Su desarrollo se enmarca dentro de la alianza estratégica con el Grupo Volkswagen, utilizando la plataforma modular eléctrica MEB como base técnica. Esto le permite beneficiarse de una arquitectura ya probada, optimizada para vehículos 100% eléctricos, con baterías integradas en la batalla del vehículo, reparto de pesos equilibrado y posibilidad de ofrecer versiones de tracción trasera o total según configuración. En este caso podemos tener como opciones dos baterías, una de 58 kWh de química LFP asociada a un motor de 190 cv. Por otro lado, la batería de “Rango Extendido” con 79 kWh se asocia al propulsor de 286 cv, mientras que la versión de tracción total de 340cv se conforma con una de 77 kWh, algo inferior debido a las necesidades técnicas.

Se produce en el Cologne Electric Vehicle Center, en Alemania, la histórica factoría de Ford reconvertida y dedicada exclusivamente a modelos eléctricos. Esta reconversión no es solo simbólica: representa el paso definitivo de la marca hacia una nueva era en el Viejo Continente, donde el Capri y el Explorer se convierten en los pilares estratégicos.
Como producto, el Capri eléctrico se posiciona en el segmento de los SUV coupé medianos, combinando una silueta de techo descendente tipo fastback con una carrocería musculosa y elevada. Está disponible con diferentes capacidades de batería y niveles de potencia, ofreciendo autonomías que, en sus versiones más eficientes, superan los 600 kilómetros WLTP. La carga rápida en corriente continua permite recuperar gran parte de la batería en menos de media hora, reforzando su enfoque práctico más allá del componente emocional.
Diseño, reinterpretado
El frontal del Ford Capri establece la conexión más directa con el modelo original. Un panel carenado en negro brillante sustituye a la parrilla tradicional, reinterpretando la icónica parrilla oscura del Capri y respondiendo a las necesidades aerodinámicas de los vehículos eléctricos, que requieren menos refrigeración frontal.

El emblema de Ford preside el conjunto junto a unos faros estilizados con firma lumínica horizontal que refuerzan la anchura visual. La tecnología Matrix LED opcional adapta el haz de luz a las condiciones de circulación, combinando seguridad y sofisticación técnica. El paragolpes inferior mantiene un diseño limpio con discretas entradas de aire optimizadas para la eficiencia.
El perfil lateral traslada la esencia del coupé original a un SUV de proporciones musculosas con caída de techo fastback. La línea de cintura marcada, el capó visualmente prolongado y la inclinación del pilar C evocan la silueta deportiva del clásico, ahora adaptada a las demandas actuales. Las llantas de aleación de 21 pulgadas optimizadas aerodinámicamente ayudan a reducir turbulencias y mejorar la eficiencia energética. Las superficies laterales se mantienen limpias y fluidas para favorecer el flujo de aire, mientras los faldones integran discretamente las protecciones del paquete de baterías.

La zaga enfatiza la anchura mediante pilotos con firma lumínica horizontal continua que reinterpretan los grupos ópticos del Capri original en clave tecnológica. La ausencia de salidas de escape permite un paragolpes más limpio, con líneas que fluyen hacia los laterales e integran los elementos funcionales sin sobrecargar el diseño. Mientras el amplio portón trasero refleja el nuevo enfoque práctico del modelo, que equilibra diseño deportivo y funcionalidad familiar.

Interior: Digitalización con Identidad
El interior del Capri eléctrico apuesta por un enfoque claramente digital y minimalista. Una gran pantalla central vertical domina el salpicadero, ademas de poder pivotarse para dar lugar a una visión más comoda es capaz de albergar bajo ella el My Private Locker, un compartimento que queda bloqueado siempre y cuando este desconectado el contacto y permite dejar objetos fuera de la vista de los amigos de lo ajeno. El infoentretenimiento está acompañado por un cuadro de instrumentos completamente digital que concentra la información de conducción. Es de manejo fácil y sencillo, es muy similar a lo empleado en el resto de eléctricos con plataforma MQB, ya que comparte hardware y software.

La arquitectura horizontal del tablero refuerza la sensación de amplitud, mientras que los materiales combinan superficies suaves con inserciones que transmiten buena calidad percibida. La iluminación ambiental configurable añade una capa emocional al conjunto, permitiendo personalizar la experiencia a bordo. Los asientos con reposacabezas integrado, tienen una tapicería de “rombos” con cierto sabor vintage, ofrecen una comodidad muy alta con un agarre lateral correcto. También en la unidad probada además de incorporar ajustes eléctricos ofrecen masaje, el cual resulta muy cómodo en viajes largos.
La disposición de los mandos físicos se reduce al mínimo imprescindible, priorizando la interacción táctil y la conectividad avanzada. Sin embargo, la ergonomía sigue siendo un tema peliagudo en un vehículo bajo la plataforma MEB, la posición de conducción es correcta, algo mas elevada que en una berlina habitual, pero perceptiblemente más baja que en un SUV al uso. Pero como es de costumbre el exceso de mandos táctiles con pulsación háptica le restan ergonomía.

¿Cómo es el Capri en el día a día?
En este caso, la unidad probada es el Capri en acabado Premium asociado al motor de 286 cv con la batería de gran autonomía.
En el día a día ofrece un confort de marcha muy alto, haciendo los trayectos urbanos e interurbanos de forma muy cómoda y con un consumo reducido teniendo en cuenta el tipo de coche ante al que estamos. En ciclo urbano es capaz de realizar 600 kilómetros de autonomía, por lo que ofrece una de las mejores autonomías de su segmento. Tal vez su anchura o dimensiones pueden ser algo grandes para el día a día en el centro de las ciudades europeas, pero las cámaras 360 ayudan mucho en las maniobras a baja velocidad dentro de las urbes.

El tacto de la dirección es filtrado, pero con el peso suficiente en modo normal, mientras que en sport ofrece algo más de peso para facilitar el guiado en curva, pero manteniendo el nivel de filtrado. La suspensión pasiva ofrece un control de la carrocería notable además de una buena polivalencia en el día a día, sin hacer incomodos todos aquellos guardias tumbados, baches o juntas de dilatación, percibiéndose un tanto dura (influenciado por las llantas de 21’) pero no incomoda. La respuesta del acelerador es correcta, y ofrece modularidad y empuje muy correctos, como es de costumbre en vehículos eléctricos.
En caso de realizar una carretera secundaría a ritmo vivo el chasis está a la altura. Teniendo en cuenta que no es un vehículo de talante deportivo, ofrece una pisada muy neutra y capaz de ofrecer una fluidez alta y un rodar rápido entre curvas. Las inercias siempre estarán presentes, teniendo en cuenta que no deja de ser un vehículo de poco más de dos toneladas. Uno de los puntos débiles del Capri es el tacto de la frenada, frenada la cual es más que suficiente, pero con un tacto artificial y esponjoso al cual uno debe acostumbrarse, además si se conduce con el modo de retención más alto, enmascara ligeramente el mejorable tacto de freno.

¿Cómo es en un viaje de más de 1200 kilómetros?
Durante la prueba se realizó un viaje Barcelona – Madrid – Barcelona para ver las capacidades del Capri como coche único dentro de una familia. Sobre el papel es un vehículo que homologa más de 600km de autonomía en ciclo mixto, pero las velocidades elevadas sostenidas durante un largo lapso de tiempo, no se llevan muy bien con la eficiencia en vehículos eléctricos.
El primer paso antes de iniciar un viaje, al menos personalmente, es visitar ABRP (A Better Route Planner), un software que permite seleccionar coche, versión, nivel de carga de salida y llegada entre otras cosas y planifica un trayecto entre punto A y punto B. Este indica con que porcentajes se llegaría a los puntos de carga, y que tiempo se debe cargar en ellos. Además, para calcular el consumo, tiene en cuenta orografía, velocidades y dirección del viento habituales… Probablemente es el aliado perfecto para un vehículo eléctrico durante viajes de media y larga distancia.

La salida desde Barcelona se realizó con la batería cargada al 100%, y no fue necesario parar a recargar hasta Zaragoza, donde cargamos en un cargador de Ionity. Esto se traduce en poco más de 3h de conducción sin parar y 313 kilómetros, en ese momento disponíamos todavía de un 20% de batería restante, por lo que podríamos haber recorrido unos kms mas con esa carga. La siguiente parada fue en Cetina, cerca de la frontera con Castilla y León. Esta parada fue meramente estratégica, únicamente para dejar un porcentaje de batería restante para hacer kilómetros por Madrid, además, el trayecto Cetina – Madrid es exigente debido al desnivel positivo acumulado. El viaje se realizó a velocidades de la vía, en modo Eco y sin superar los 125-130 km/h, para maximizar la eficiencia y evitar consumos innecesariamente elevados.
La carga en total no superó los 45 minutos, por lo que una primera parada para estirar las piernas, y otra para tomar un café son mas que suficientes para cubrir la distancia entre las dos ciudades más grandes de España.
La vuelta a Barcelona empezó con un 30% aproximadamente de batería, por lo que no llegaríamos hasta Cetina. Antes de Guadalajara se paró a cargar en un cargador de Zunder. Con esa parada hasta el 85% aproximadamente, fue posible llegar hasta el cargador de Ionity en Zaragoza, donde se aprovechó la parada para comer. Con esa parada fue suficiente para llegar hasta Barcelona. Durante este recorrido no se excedieron los 45 minutos en cargas, tiempo el cual es mas que razonable en un viaje de este tipo.

El Capri durante esta prueba resultó un muy buen vehículo único para una familia, con un maletero mas que suficiente para una familia de 4, un habitáculo espacioso, y una comodidad realmente buena. La suspensión en autopista y nacionales se percibe en su hábitat natural, ofreciendo un comportamiento neutro y un aplomo excelente sin balanceos excesivos de carrocería. El funcionamiento del control de crucero adaptativo y el Travel Assist, sin movimientos ni decisiones poco naturales.
Durante los 1858 km de prueba incluyendo esos más de 1200 kms en carretera, el Capri hizo un consumo medio de 15,3 kWh cada 100 kms. Consumo el cual es muy correcto incluyendo esa mayoría de uso en carretera. Siendo ligeramente más eficiente que el Polestar 2 Long Range Single Motor analizado en 2024.
¿Sirve para todo el mundo?
Viendo la capacidad de autonomía y tiempos de carga en un viaje de largo recorrido, ¿El Capri sirve para todo el mundo? La respuesta es no. Para el que se pase el día en carretera, o realice muchos viajes al año de mas de 400 km no es su coche, debido a la cantidad de tiempo acumulado durante el año invertido en cargas.

Pero, para el tipo de cliente que está dirigido y es una muy buena opción, es para ese conductor que no realiza mas de 5/6 viajes al año de mas de 400 km, y la mayoría del uso no va a superar los 100 kms al día, que suele ser el uso habitual de la mayoría de españoles.
El Capri se posiciona en un segmento algo “extraño”, ya que realmente no es un SUV al uso y tampoco es una berlina tradicional. Sus competidores son principalmente el Skoda Enyaq Coupé, VW ID.5, el Polestar 2 o el Cupra Tavascan entre otros. Su precio en la unidad probada es de 46.896 € con descuentos, precio el cual se sitúa realmente competitivo teniendo en cuenta su gran autonomía, bondades como coche único de familia y confort en carretera.



