Historia de una marca disuelta
Jensen tiene sus orígenes en West Bromwich, Inglaterra, donde los hermanos Richard y Alan Jensen comenzaron a trabajar en la construcción de carrocerías. En 1934 adoptaron el nombre Jensen Motors y, durante sus primeras décadas, la empresa combinó la fabricación de automóviles propios con trabajos de carrocería para otros fabricantes. Tras la Segunda Guerra Mundial, Jensen consolidó su reputación como pequeño fabricante británico de deportivos y grandes turismos. Entre sus modelos más destacados estuvieron el 541, el C-V8 y, especialmente, el Jensen FF, presentado en 1966. Este último pasó a la historia por incorporar tracción integral Ferguson y un sistema ABS, adelantándose a buena parte de la industria.
Ese mismo año nació el Jensen Interceptor, diseñado con una marcada influencia italiana y equipado con grandes motores V8 de origen Chrysler. Su característica luneta trasera envolvente y su combinación de lujo británico con prestaciones estadounidenses lo convirtieron en el modelo más reconocible de la compañía. Entre 1966 y 1976 se fabricaron más de 6.400 unidades del Interceptor en sus diferentes versiones, incluyendo el Convertible. Sin embargo, las dificultades económicas de mediados de los años setenta, unidas a los problemas derivados del Jensen-Healey y a la crisis económica internacional, llevaron a Jensen Motors a la quiebra. La producción terminó en 1976, poniendo fin a la etapa más importante de la compañía.

El nombre Jensen volvió posteriormente en pequeñas iniciativas empresariales. Durante los años ochenta se intentó recuperar la producción del Interceptor mediante versiones actualizadas y fabricadas artesanalmente en series muy limitadas. Posteriormente también se desarrolló el Jensen S-V8, aunque el proyecto no consiguió establecer una producción sostenible. La compañía que había utilizado el nombre Jensen Motors terminó disolviéndose en 2011. En este contexto surgió Jensen International, especialista dedicado desde 2007 a recuperar y modernizar los Jensen Interceptor clásicos. Su trabajo dio lugar al Interceptor R, una interpretación profundamente actualizada del modelo original que combinaba la estética y la identidad del GT británico con importantes mejoras mecánicas, de chasis y de prestaciones. Esta experiencia permitió a la compañía adquirir un conocimiento específico sobre ingeniería, restauración y fabricación artesanal del Interceptor.
A partir de esa experiencia comenzó a tomar forma un proyecto mucho más ambicioso, desarrollar un Jensen completamente nuevo en lugar de limitarse a restaurar los modelos históricos. El objetivo era conservar el espíritu del Interceptor de 1966, pero crear una nueva generación de automóviles desde cero, con diseño, ingeniería y fabricación británicos. Así, hasta 2025, Jensen International se encontraba en la transición entre su etapa como especialista en Interceptor clásicos y su transformación en fabricante de vehículos completamente nuevos.
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Regreso de Jensen International Automotive
Jensen recupera uno de los nombres más emblemáticos de la automoción británica con el debut del nuevo Interceptor GTX, una radical reinterpretación del histórico Gran Turismo presentado originalmente en 1966 desarrollada para marcar el renacimiento de la histórica marca británica y recuperar uno de los nombres más emblemáticos de su trayectoria. Desarrollado por Jensen International Automotive (JIA), el GTX supone mucho más que el regreso de una denominación legendaria, presentado como un escaparate tecnológico y de intenciones, es el primer paso de una nueva generación de modelos concebidos desde cero y representa la declaración de intenciones de la compañía para recuperar a Jensen como fabricante de vehículos exclusivos de altas prestaciones. El nuevo modelo supone el primer Jensen completamente nuevo en décadas y abre la puerta a una futura familia de deportivos y grandes turismos de altas prestaciones.

El nuevo Interceptor representa una reinterpretación radical y visionaria del modelo original, un vehículo de desarrollo con motor delantero, propulsión trasera y una clara orientación hacia el circuito, concebido para poner de manifiesto las capacidades de ingeniería, el nuevo lenguaje de diseño y la experiencia de la red de proveedores especializados que sustentará el futuro de Jensen International. El GTX no es un proyecto aislado ni un simple ejercicio de diseño destinado a llamar la atención. Se trata de un auténtico banco de pruebas de ingeniería para el futuro programa de Jensen, concebido para validar el nuevo lenguaje de diseño, las capacidades técnicas y la red de proveedores especializados que darán soporte a los próximos modelos de la marca.
El proyecto corre a cargo de Jensen International Automotive (JIA), especialista que durante los últimos años se ha dedicado a restaurar y modernizar ejemplares del Interceptor original. En esta ocasión, sin embargo, la compañía abandona la filosofía restomod para crear un automóvil completamente nuevo, desarrollado y construido artesanalmente en Reino Unido. Se trata de un automóvil completamente nuevo, diseñado y desarrollado desde una hoja en blanco, aunque conserva algunos de los rasgos que hicieron reconocible al Interceptor original. La característica silueta de gran turismo británico se combina ahora con una carrocería artesanal de aluminio, elementos de fibra de carbono y una aerodinámica especialmente agresiva, con un gran alerón trasero y un difusor diseñado para generar una elevada carga aerodinámica.

Detrás de la nueva imagen del Jensen Interceptor GTX se encuentra Avant Design, el estudio británico encargado de trasladar la esencia del legendario Interceptor a una nueva era. El resultado conserva elementos esenciales como el largo capó, el habitáculo retrasado, la característica superficie acristalada posterior y determinadas formas de la parrilla, las tomas laterales y el modelado del capó. El proyecto demuestra así que la participación de Avant Design va mucho más allá de crear un prototipo llamativo. Su trabajo establece las bases del nuevo lenguaje visual de Jensen y define una identidad que continuará evolucionando con los futuros Interceptor GTR y GT.
Bajo el capó se encuentra un V8 sobrealimentado de 6,8 litros basado en la arquitectura LS de General Motors, profundamente modificado para alcanzar alrededor de 960 CV y más de 1.350 Nm de par. La mecánica está asociada a una caja de cambios secuencial de seis velocidades y transmite toda la potencia al eje trasero, manteniendo una configuración deliberadamente analógica en una época dominada por la electrificación y los sistemas de asistencia. Jensen contempla incluso configuraciones capaces de elevar la potencia hasta aproximadamente 1.200 CV.

El chasis utiliza una estructura de aluminio sobre la que se instala una carrocería fabricada artesanalmente, mientras que la suspensión de doble triángulo y los amortiguadores regulables Nitron están concebidos para maximizar el comportamiento dinámico. La dirección mantiene asistencia hidráulica, una decisión deliberada para conservar una mayor conexión entre el conductor y el tren delantero. El sistema de frenado procede de AP Racing, mientras que la electrónica MoTeC integra funciones como el control de tracción regulable, launch control y gestión del diferencial autoblocante.
El conjunto se completa con un paquete aerodinámico de competición, grandes elementos de fibra de carbono y un alerón posterior capaz de generar una elevada carga aerodinámica. El habitáculo sigue la misma filosofía, con asientos de competición de carbono, arneses de seis puntos, jaula antivuelco de seguridad homologada por la FIA y una instrumentación digital MoTeC. El resultado es un automóvil concebido específicamente para circuito y que busca ofrecer una experiencia de conducción directa, mecánica y sin filtros.

Con el Interceptor GTX, Jensen no pretende limitarse a recuperar su pasado, sino recuperar su identidad desde una perspectiva contemporánea, combinando artesanía británica, diseño inspirado en su legado y una mecánica de altas prestaciones. El Interceptor GTX convierte el legado de la marca británica en un deportivo extremo, artesanal y de producción muy limitada, situando nuevamente el nombre Jensen en el territorio de los automóviles de altas prestaciones y colección. El proyecto supone así mucho más que el regreso de un nombre histórico, es el primer paso de una nueva etapa para una marca que busca volver a ocupar un espacio propio dentro del reducido universo de los fabricantes británicos de automóviles exclusivos.
Aunque el GTX es un modelo exclusivo para circuito, su verdadera importancia reside en lo que representa para Jensen. El prototipo funciona como banco de pruebas y declaración de intenciones antes de la llegada de modelos homologados para carretera. La compañía ya trabaja en un Interceptor GTR de orientación más deportiva y en una variante GT concebida como gran turismo de lujo recuperando el espíritu original del modelo de los años sesenta, destinada a competir en un territorio próximo al de Aston Martin y Bentley.



