Tercera generación del A110
Por segunda ocasión en sus 71 años de trayectoria, Alpine se prepara para renovar uno de los grandes iconos de su historia. Como ha ocurrido con cada nueva generación, el futuro A110 busca representar los valores y las tecnologías propias de su tiempo. El nuevo modelo estará desarrollado sobre la Alpine Performance Platform (APP), la nueva arquitectura presentada esta primavera en el marco del plan FutuREady del Grupo Renault. Como adelanto de este proyecto, Alpine mostró en julio, durante el Festival de Velocidad de Goodwood, el prototipo de desarrollo A110 FUTURE, cuya carrocería partía del modelo actual, aunque con una mayor longitud para adaptarse a las dimensiones de la nueva plataforma. Ahora, la marca francesa ofrece una primera aproximación al diseño del que será el tercer Alpine A110 mediante una escultura. Esta pieza artística representa la visión de los diseñadores de Alpine sobre las formas y proporciones que definirán al deportivo del futuro.

La primera aproximación al lenguaje de diseño del futuro Alpine A110 se descubre a través de una escultura de formas ocultas bajo un velo. La pieza, suspendida en el espacio, funciona tanto como una expresión artística como una herramienta de exploración formal utilizada habitualmente por los equipos de diseño. Al cubrir la silueta del vehículo en lugar de esconderla por completo, el velo permite interpretar sus proporciones, volúmenes y principales líneas. De este modo, la carrocería deja entrever las intenciones de los diseñadores y permite analizar los temas que definirán su identidad visual. En este diálogo entre creatividad e ingeniería comienzan a reconocerse algunos de los elementos que marcarán el diseño exterior de la tercera generación del Alpine A110. La escultura ofrece así una primera lectura de las formas que darán vida al deportivo de la marca.
Alpine anticipa en Goodwood la tercera generación del deportivo eléctrico A110 Future
Diseño escultórico
El velo azul de la escultura, captado en el instante en que el viento lo desplaza, transmite una sensación de ligereza y dinamismo que remite directamente a la aerodinámica. Estos conceptos ocupan un lugar central en el diseño de un deportivo como el Alpine A110, donde las formas exteriores responden a las necesidades funcionales del vehículo. Entre las principales referencias creativas de esta propuesta aparece la historia del Concorde, uno de los grandes símbolos de la innovación tecnológica francesa. Su particular silueta estuvo estrechamente ligada a las exigencias de rendimiento de un avión civil capaz de superar la velocidad del sonido. Precisamente, el instante en el que el Concorde rompe la barrera del sonido, acompañado por su característica onda de choque, sirve como inspiración para la escultura. La pieza trata de representar ese momento de máxima tensión y energía, congelado en el tiempo y trasladado al lenguaje formal del futuro Alpine A110.

Todos estos recursos deberán integrarse con los rasgos que forman parte del ADN del Alpine A110, manteniendo unas proporciones y una presencia visual vinculadas tanto a la histórica Berlinette como al modelo actual. La tercera generación conservará así una identidad reconocible como A110, aunque adaptada a un nuevo lenguaje de diseño. Entre sus principales señas de identidad estarán el frontal en forma de V y la característica firma luminosa doble, que en esta propuesta aparece anticipada de manera sutil. También evolucionará el tratamiento de los laterales, inspirado en la sensación de movimiento del modelo original y reinterpretado mediante superficies más escultóricas. El conjunto combinará líneas tensas y volúmenes curvos para transmitir dinamismo y emoción, al tiempo que pondrá de manifiesto la búsqueda de soluciones técnicas propias de Alpine.
La limpia silueta del futuro Alpine A110 se articula en torno a una línea de cintura que nace en el frontal, con su característica configuración de «nariz de tiburón», y se prolonga hasta una zaga de perfil bajo. Esta composición refuerza la presencia del deportivo y aporta una imagen estilizada y elegante. La cabina adopta una forma suave y afilada, similar a la de una lágrima, y queda integrada entre los cuatro pasos de rueda, de formas marcadas y musculosas. Sobre ellos, una cintura estrecha recorre la carrocería y acentúa el contraste entre la ligereza visual del conjunto y la fuerza de sus volúmenes.

El resultado de este elaborado ejercicio de drapeado da forma a un lenguaje de diseño dinámico, fluido y depurado. La escultura representa una interpretación del movimiento congelado en un instante, convirtiendo la energía y la tensión en formas tridimensionales. La propuesta busca transmitir las mismas sensaciones que inspiraron a los diseñadores de Alpine durante el proceso creativo del futuro A110, combinando pureza formal, dinamismo y expresividad.



