Más allá de las cifras de rendimiento o la electrificación, el proyecto introduce una cuestión especialmente relevante desde el punto de vista del diseño: cómo mantener intacto el ADN de AMG en una arquitectura que prescinde de los elementos que tradicionalmente definían a sus deportivos. Precisamente, el nuevo modelo estrena la plataforma AMG.EA, una base específica para vehículos eléctricos de altas prestaciones. Sin embargo, Mercedes-AMG ha aprovechado la libertad que ofrece una arquitectura eléctrica para reconstruir sus códigos históricos desde una perspectiva contemporánea.

La nueva plataforma AMG.EA alberga una batería de 106 kWh y dos configuraciones mecánicas que alcanzan 816 CV en el AMG 55 y hasta 1.169 CV en el AMG 63, con cifras de par que llegan a 2.000 Nm. Además, Mercedes-AMG mantiene la tracción integral y anuncia prestaciones propias de un hiperdeportivo: el AMG 63 acelera de 0 a 100 km/h en apenas 2,1 segundos y alcanza 300 km/h de velocidad máxima.

Asimismo, el sistema utiliza tres motores eléctricos de flujo axial desarrollados junto a YASA, con dos unidades situadas en el eje trasero y una en el delantero, una arquitectura poco habitual que busca combinar densidad de potencia y compacidad.
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Diseño: mantener la identidad sin recurrir al pasado
Uno de los elementos más interesantes del nuevo GT 4 Puertas Coupé reside en sus proporciones. Aunque la necesidad mecánica ha cambiado por completo, el modelo mantiene un largo frontal, una silueta baja y una línea fastback muy marcada. Se trata de recursos tradicionalmente asociados a los grandes GT de combustión y que aquí permanecen como herramientas visuales destinadas a preservar el carácter AMG.

Asimismo, la superficie lateral presenta un tratamiento especialmente limpio, con un trabajo de volúmenes más depurado y una menor fragmentación visual. Las manillas integradas, la reducción de líneas innecesarias y el tratamiento continuo de las superficies buscan reforzar una lectura más escultórica del conjunto.

La parrilla Panamericana, uno de los elementos más reconocibles de AMG, tampoco desaparece, pero en esta nueva etapa adquiere una función diferente y pasa a reinterpretarse como una firma visual más que como una necesidad mecánica. De este modo, Mercedes mantiene uno de sus códigos más reconocibles mientras adapta su presencia a una nueva realidad técnica.

Mercedes-AMG también introduce un sistema que reproduce la sonoridad y la respuesta de un V8, incluso con simulación de cambios de marcha, una solución que evidencia hasta qué punto la experiencia sensorial continúa siendo un elemento central en la construcción de la identidad de la marca.
La aerodinámica como herramienta de diseño
La nueva arquitectura también modifica la relación entre ingeniería y diseño. En el GT eléctrico la aerodinámica deja de actuar únicamente como una consecuencia técnica y pasa a convertirse en un elemento estructural del lenguaje visual. Con ello, el frontal incorpora entradas de aire activas y soluciones destinadas a gestionar el flujo de aire con precisión.
Además, el difusor trasero y los elementos aerodinámicos móviles participan tanto en la eficiencia como en la construcción estética del coche. Este trabajo permite alcanzar un coeficiente aerodinámico de 0,22, una cifra especialmente significativa en un modelo de 5,09 metros de longitud y orientación claramente prestacional.

Este enfoque afecta también a la iluminación y es que el GT 4 Puertas Coupé integra una firma luminosa con más protagonismo que se convierte en una parte esencial de la identidad del modelo.
Un interior entre GT y cockpit digital
En el habitáculo también aparece una reinterpretación de los códigos tradicionales. El interior mantiene una clara orientación hacia el conductor, aunque introduce una experiencia mucho más tecnológica y digitalizada. La arquitectura del salpicadero combina una configuración de gran turismo con elementos propios de un puesto de conducción avanzado. El conductor dispone de una instrumentación digital de 10,2 pulgadas y una pantalla multimedia de 14 pulgadas integrada en una consola central de desarrollo longitudinal que refuerza la sensación de cockpit.

Además, Mercedes-AMG conserva controles físicos específicos vinculados a la experiencia deportiva, una decisión que mantiene una conexión directa con la tradición de la marca.



