Presentación en París
El Peugeot RCZ Vision representa la visión de futuro de la marca francesa, que encuentra en su historia y en su legado una fuente de inspiración para desarrollar nuevos conceptos. Este prototipo recupera el espíritu de uno de los modelos más reconocibles de la marca francesa para reinterpretarlo desde una perspectiva eléctrica y futurista. Presentado en el Salón del Automóvil de París 2026, este prototipo rinde homenaje al Peugeot RCZ (2009-2015), un modelo coupé que destacó por su personalidad estética y que se ha convertido en un modelo de culto. Con un nuevo lenguaje de diseño denominado «Feline Future», el concept car anticipa cómo podría evolucionar la identidad visual y tecnológica de Peugeot en los próximos años.

La propuesta combina una silueta deportiva con una interpretación contemporánea de los rasgos característicos de la marca. El objetivo es trasladar el legado del RCZ a una nueva generación de vehículos, manteniendo la importancia del diseño, las proporciones y el placer de conducción dentro de una movilidad completamente eléctrica. El prototipo también adelanta algunas de las soluciones tecnológicas que podrían definir los futuros modelos de la marca. Desarrollado sobre una arquitectura basada en la plataforma STLA One, integra una batería de estado sólido creada junto a Factorial Energy y un sistema eléctrico de 1.000 V. Esta configuración permite alcanzar una potencia de 500 CV, una autonomía de hasta 600 kilómetros y un consumo energético de 11,5 kWh/100 km, con el objetivo de combinar eficiencia eléctrica y prestaciones sin comprometer el placer de conducción. En el interior, el Peugeot RCZ Vision propone una nueva interpretación de la experiencia a bordo, con una tecnología concebida para resultar más intuitiva, ergonómica e inmersiva. Entre sus principales novedades destacan el sistema de dirección Hypersquare y una evolución del Peugeot i-Cockpit que incorpora pantallas Micro LED transparentes.
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Diseño Peugeot Feline
El Peugeot RCZ Vision estrena el nuevo lenguaje de diseño «Feline Future», que constituye el eje principal del proyecto y representa la primera expresión de la futura identidad estética de Peugeot . Esta filosofía se articula en torno a cinco principios: libertad, valentía, elegancia, fuerza e instinto. Esta propuesta combina la herencia del fabricante con una visión futurista del automóvil, buscando reforzar la conexión entre el diseño, la tecnología y el placer de conducción. Una combinación que busca transmitir una presencia visual poderosa sin recurrir a soluciones excesivamente agresivas, apostando por unas proporciones equilibradas y superficies cuidadosamente esculpidas.

El exterior recupera algunos de los rasgos más característicos del RCZ original, como el techo de doble burbuja y los arcos del habitáculo, reinterpretados mediante una estructura acristalada y elementos de aluminio reciclado. La carrocería presenta una silueta especialmente baja y estilizada, con una postura ligeramente inclinada hacia delante que refuerza su carácter felino. Entre los elementos que conectan directamente con el modelo original destaca el techo de doble burbuja, reinterpretado mediante unos arcos de aluminio flotantes.
También incorpora un alerón trasero activo inspirado en el RCZ, que permanece integrado en la carrocería y se despliega cuando las necesidades aerodinámicas lo requieren. La firma luminosa adopta una nueva interpretación de las tres garras características de Peugeot , ahora mediante elementos LED ultrafinos. El resultado es una imagen más tecnológica que mantiene la identidad visual del fabricante y refuerza la personalidad del prototipo. El conjunto se completa con llantas de aluminio forjado de 21 pulgadas delante y 22 pulgadas detrás, diseñadas para reducir el peso. La aerodinámica también desempeña un papel fundamental, con una batería de apenas 110 milímetros de grosor y un consumo energético objetivo de 11,5 kWh/100 km, pendiente de homologación.

El habitáculo combina tecnología, ergonomía y sofisticación mediante una configuración de cuatro plazas inspirada en los modelos Gran Turismo. El habitáculo del RCZ Vision introduce una nueva generación del Peugeot i-Cockpit, con una distribución concebida para mejorar la ergonomía y mantener la información esencial dentro del campo de visión del conductor. Destacan los asientos deportivos, la consola central flotante con mandos de aluminio mecanizado y una distribución que prioriza el confort y la amplitud. El elemento más fundamental es su instrumentación transparente con tecnología Micro LED, que permite visualizar los datos principales sin recurrir a un cuadro de instrumentos convencional. A esta solución se suma Hypersquare, un sistema de control de dirección de geometría rectangular que sustituye al volante tradicional y permite gestionar los movimientos mediante unos mandos integrados para accionarse con los pulgares. Asociado a la tecnología Steer-by-Wire, elimina la conexión mecánica convencional entre el volante y las ruedas, ofreciendo una respuesta más directa y adaptable.
La consola central incorpora una pantalla flotante transparente que concentra las funciones de navegación, infoentretenimiento y configuración del vehículo. Sin embargo, Peugeot mantiene determinados controles físicos para funciones esenciales, integrados en una estructura de vidrio translúcido y aluminio mecanizado. El conjunto se completa con un reloj Parade desarrollado junto al fabricante francés SERICA, una pieza que introduce un elemento de relojería tradicional en un entorno dominado por la tecnología digital cuya estética también se reproduce digitalmente en el sistema multimedia..

En cuanto a los materiales, el prototipo apuesta por soluciones que combinan refinamiento y responsabilidad medioambiental con tejidos como Alcántara y cuero reciclado en tonos azul claro, junto con elementos de aluminio. La sostenibilidad se refleja especialmente en los asientos con el uso del cuero PELINOVA, elaborado a partir de restos de la industria de la marroquinería que habitualmente quedan sin aprovechar. Este material conserva el tacto, el aroma y las propiedades de la piel natural, aprovechando recursos que habitualmente quedan sin utilizar. Con el RCZ Vision, Peugeot recupera la identidad de uno de sus coupés más reconocibles y la combina con nuevas soluciones estéticas, materiales innovadores y una interpretación contemporánea del lujo deportivo.
Placer de conducir instintivo
El Peugeot RCZ Vision anticipa una nueva generación del Peugeot i-Cockpit, una tecnología que lleva cerca de 15 años definiendo la experiencia de conducción de la marca francesa. El prototipo evoluciona este concepto mediante la incorporación de Hypersquare y pantallas transparentes Micro LED, apostando por una interfaz más intuitiva, personalizable y orientada a reducir las distracciones al volante.

El habitáculo combina una instrumentación transparente situada sobre Hypersquare con una pantalla central flotante en posición vertical. Ambas permiten adaptar la información a las preferencias del conductor e incluso desconectar la pantalla central para conseguir un salpicadero más despejado. Hypersquare, por su parte, integra cuatro anillos de control que permiten acceder a las principales funciones sin retirar las manos del sistema de dirección.
El prototipo también incorpora tecnologías X-by-Wire, que sustituyen las conexiones mecánicas tradicionales por controles electrónicos. Entre ellas destaca Steer-by-Wire, que adapta la respuesta de la dirección a la velocidad y facilita las maniobras a baja velocidad. También estrena Brake-by-Wire, un sistema de frenado electrónico que permite una gestión más precisa de la deceleración y una mejor integración de la recuperación de energía. A estas soluciones se suma una función de conducción automatizada de nivel 2++, con asistencia manos libres bajo determinadas condiciones.

El apartado eléctrico se desarrolla sobre la arquitectura modular STLA One, preparada para integrar las futuras tecnologías de Peugeot . El RCZ Vision utiliza una batería de estado sólido desarrollada junto a Factorial Energy, cuya elevada densidad energética permite reducir el volumen del sistema de almacenamiento y mejorar su eficiencia. Esta batería trabaja con una arquitectura eléctrica de 1.000 voltios que permite recuperar del 10 % al 80 % de su capacidad en aproximadamente diez minutos. El conjunto tecnológico se integra en una propuesta de 500 CV de potencia y hasta 600 kilómetros de autonomía, combinando prestaciones, eficiencia y nuevas posibilidades de electrificación.
Mecánica eléctrica
La tecnología de propulsión constituye otro de los pilares del Peugeot RCZ Vision. El prototipo utiliza una arquitectura derivada de la plataforma STLA One, concebida para integrar futuras soluciones eléctricas y sistemas de control electrónico avanzados. Su configuración combina una batería de estado sólido desarrollada en colaboración con Factorial Energy y una arquitectura eléctrica de 1.000 voltios.
El sistema alcanza una potencia de 500 CV y anuncia una autonomía de hasta 600 kilómetros. La batería, de apenas 110 milímetros de grosor, está diseñada para ofrecer una elevada densidad energética y reducir el espacio necesario para su integración. Además, la arquitectura de alto voltaje permite recuperar del 10 % al 80 % de la capacidad en menos de diez minutos.
Entre las tecnologías previstas también se encuentran los sistemas Steer-by-Wire y Brake-by-Wire, que sustituyen las conexiones mecánicas tradicionales de dirección y frenado por controles electrónicos. A ello se suma una propuesta de conducción semiautónoma de nivel 2++, con funciones manos libres disponibles bajo demanda en determinadas condiciones de circulación urbana y por carretera.
Futuro de Peugeot
Más allá de sus características técnicas, el RCZ Vision representa un ejercicio de libertad creativa con el que Peugeot pretende explorar nuevas posibilidades para sus futuros modelos. Este prototipo anticipa un futuro en el que diseño, innovación tecnológica y sostenibilidad se integran con un mismo propósito, elevar las sensaciones al volante y el placer de conducción, manteniendo la eficiencia y el confort de los ocupantes. La combinación de electrificación, materiales innovadores, interfaces digitales y sistemas de control electrónico refleja una estrategia en la que la tecnología debe contribuir a mejorar la conexión entre el conductor y el vehículo.

El prototipo no constituye el anuncio de un futuro modelo de producción, sino una declaración de intenciones sobre la dirección que seguirá la marca en materia de diseño, ingeniería y experiencia de conducción. Con el RCZ Vision, Peugeot recupera el nombre de uno de sus coupés más reconocibles para convertirlo en el punto de partida de una nueva etapa, en la que el legado histórico y la innovación eléctrica buscan convivir bajo una misma identidad. Presentado junto al E-T16 Concept y el Polygon Concept en el Salón del Automóvil de París 2026, el RCZ Vision se posiciona como una de las principales expresiones del futuro de PEUGEOT, con el diseño «Feline Future» y el placer de conducción como protagonistas.



